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Me da igual

Me encanta la gente que se ocupa de lo que hay que ocuparse.  Y aún más me gusta la gente a la que le da igual lo que debe darles igual. Diferenciar entre lo uno y lo otro requiere un nivel de inteligencia y discernimiento que no es fácil de alcanzar pero que con la edad algunos consiguen. Hay quien lo alcanza muy pronto. Les envidio profundamente. Identificar qué cosas te dan igual no es fácil. Algunas cosas parece que te dan igual pero es simple apariencia porque en el fondo te importan y mucho. Un logro es conseguir que algo que te importaba mucho llegue a resultarte indiferente. Claro que ello supone entrenar duro tu indiferencia que suele ser harto caprichosa. No es fácil llevarla por donde tú quieres y aplicarla al objetivo que persigues. Tener que ocuparse de cosas que en el fondo te resultan indiferentes aunque hagas como que te preocupan a la larga resulta agotador. Y sin embargo es un ejercicio que  repetimos hasta la saciedad,  a menudo por delegación o mandato...

Hábitos cotidianos

  En la cotidianidad de la vida siempre hay dos tipos de personas. Suele ser difícil pasar de un tipo a otro. A veces uno lo consigue, por aprendizaje, por obligación, por simbiosis o simplemente por matrimonio. Otras veces uno resiste cual jabato en su tipo y no hay quien le cambie sus hábitos.  Creo que antes de decidirse a compartir la vida con alguien, debería ser obligatorio hacer un test que analice compatibilidades en temas cotidianos básicos. Parecen temas menores pero ni mucho menos lo son. De hecho, a medida que avanza la convivencia  suele crecer su trascendencia y algunos hábitos consolidados llegan a  convertirse incluso en verdaderos motivos de ruptura aunque nadie quiera reconocerlo. Hay por ejemplo quien ronca y quien no. Están los que  ven la televisión en la cama y los que no. Los que guardan las sobras y los que no. Los que ponen pepino en el gazpacho y los que no. Los que añaden cebolla a la tortilla de patata y los que no. Los que des...

Tu cepillo de dientes sabe mas que tú

Hace días que llevo notando que mi amigo Ramón tiene algo distinto en la cara. No terminaba de descubrir qué era hasta que hoy por fin he caído. Sus dientes relucen blancos como perlas. Le he preguntado si se había hecho un blanqueamiento, si se había puesto carillas o si directamente era dentadura postiza. ¿Y qué me ha contestado? Que su cepillo de dientes tiene bluetooth.  Al principio creía yo que era algún tipo de juego de palabras, por eso de  BLUE - TOOTH. Pero qué va. Es cierto. Su cepillo tiene bluetooh.  Desde que me lo ha dicho no paro de dar vueltas a qué podrá ofrecerte un cepillo de dientes con bluetooth.  ¿Se conectará acaso con los cascos y cepillarás tus dientes a ritmo de reggaetón? Realmente no se me ocurrían muchas otras ventajas del cepillo bluetooh.   Y entonces he ido a Google. Resulta que ahora hay cepillos súper inteligentes conectados a una aplicación que mide el tiempo que dedicas a lavar tus dientes, la presión que ejerces sobre t...

¿Somos capaces de multiplicarnos?

  Una de mis amigas ha logrado multiplicarse. Tal cual. Como los panes y los peces.  Ella está en todas partes y llega a todo. Es alta ejecutiva, trabaja muchas horas, dirige un equipo grande, da charlas, asiste a reuniones, recoge a los niños en el colegio, les lleva al médico, hace yoga y pilates, tiene comidas de trabajo, cenas con amigos, va al teatro, no se pierde una exposición y es super activa en las redes sociales. Sin  multiplicarse es literalmente imposible estar en tantos sitios y llegar a tantas cosas. Lo que no sé muy bien es qué tal llevará su marido la multiplicación de su mujer y hasta qué punto será capaz de diferenciar la original de las copias. ¿O acaso serán todas originales?  Me cuesta creerlo. Hay quien piensa que no siempre es ella. Corre el rumor de que ha contratado varios dobles tan idénticos que nadie nota la diferencia.  Hay incluso quien dice que un día hubo un fallo de agenda y la original y uno de los dobles coincidieron en una c...

Descabezados

No estaría mal conseguir a veces despegar la cabeza del cuerpo. A menudo las cabezas son muy rebeldes. Se descontrolan y centrifugan a mil por hora. No hay quien las pare. Las cabezas rebeldes dan mucha guerra a los cuerpos que las aguantan. Ellos quieren descansar pero sus cabezas no les dejan. Hay cuerpos que ni duermen por culpa de sus díscolas cabezas que hasta en sueños son las que mandan. Recuerdo la primera vez que oí, de pequeña, la expresión "se le ha ido la cabeza". No entendía nada. Imaginé al señor descabezado y su cabeza rodando cuesta abajo.  Me dio mucho miedo. Me imagino qué hubiera pasado si en la guillotina los cuerpos que se levantaban sin cabeza hubiesen continuado felices su marcha, liberados de sus atormentadas cabezas.  No es tan raro encontrar cabezas perdidas en cuerpos que mantienen apariencia de normalidad. Tristemente, suelen generar incomprensión e intolerancia.  También hay casos de cabezas privilegiadas en cuerpos que no les responden. Deben...

Caperucita

A veces la realidad es tan grande y está tan cerca que ni la vemos. Es lo que le pasó a Caperucita con el lobo.  Desde pequeña me he preguntado si Caperucita era ingenua, osada o simplemente cegata.  Confundir al lobo con su abuela, teniendo en cuenta semejante boca,  semejantes dientes, semejantes pelos y sobre todo semejantes orejas, es de una ingenuidad que roza la estupidez, salvo que insisto, la niña fuese cegata. Muchos lobos se esconden bajo apariencias de lo más bondadosas. Confías, les abres tu casa, les das la mano y hasta les acaricias con cariño hasta que te pegan el bocado y te preguntas cómo no te diste cuenta. A fuerza de recibir bocados, y algunos dolorosos, te vas volviendo más suspicaz y puede llegar un momento en el que ya no te fíes ni de tu madre. Incluso puedes pasarte de rosca y terminar con el colmillo más afilado y retorcido que el propio lobo. En ese momento es cuando te das cuenta de que tú mismo necesitas disfraz porque te has pasado al bando d...

El día menos pensado

A menudo me pregunto si hoy será el día menos pensado. Supongo que al pensarlo deja de serlo y así entro en una espiral en la que el día menos pensado nunca llegará. El día menos pensado es una fecha muy misteriosa.  Es el día en el que menos te esperas que pase lo que al final pasa. Puede convertirse en una fecha a celebrar o en una fecha para olvidar. Es un día camaleónico que adapta su naturaleza al futuro que él mismo marca.  El día menos pensado es un día clandestino.  Nunca aparece marcado en el calendario. Son días sorpresivos. Andan agazapados detrás de los días señalados. Si miras el calendario, podrás ver en rojo las fechas de cumpleaños, de vacaciones, de aniversarios, de pago de deudas, de puesta de vacunas, pero nunca encontrarás en rojo ningún día menos pensado. Los días menos pensados son como espías, están ahí, forman parte de tu vida, pero nunca los ves. En algún momento actuarán, pero nadie sabe cuándo.  A veces hasta dan vértigo. Un día menos pensa...

Experiencias y apariencias

  Ayer estrené un pantalón cropped, que equivale a los pesqueros de toda la vida, aunque queda mucho más moderno llamarlos cropped.  Mi hija me encontró fantástica con mi look juvenil y yo misma me sentí más joven gracias a mis pantalones "mágicos".  En China, me llamó la atención que siendo los chinos poco aficionados al café, en cada esquina hay un Starbucks. ¿La razón? Muy simple. Cuando un chino se toma un café en  Starbucks se siente  occidental, y, aunque les cueste reconocerlo, a la mayoría de los chinos les encanta lo occidental.  Ahora ya no se venden productos o servicios sino experiencias. Cada producto lleva asociado un mundo de sensaciones. Mi vecino, bastante apocado, se ha comprado un coche imponente y desde que lo tiene se ha vuelto otro. Creo que hasta ha crecido. El coche le ha empoderado, palabra de moda. A su mujer le pasa lo mismo con su bolso. Tiene un gusto espantoso, pero no se quita de encima el Vuitton como si llevarlo la transform...

Decisiones

  Una vez compré a mis hijos un cuento que tenía muchos finales. A medida que avanzaba la historia tenías que ir tomando decisiones y en función de lo que eligieras el final era distinto. Mis hijos, tramposillos, siempre hojeaban otros finales y terminaban tomando siempre las mismas decisiones, las que les llevaban al final que más les gustaba.   Pero la vida no es como el cuento. No te deja hojear los posibles finales. Uno nunca sabe qué habría sido de su vida si hubiera tomado una decisión distinta. Cada elección, por pequeña que parezca, va marcando el devenir de los acontecimientos. Algunas decisiones influyen de manera obvia como elegir la persona con la que vas a compartir tu vida o la ciudad en la que vas a vivir.  Otras son aparentemente detalles sin importancia, y sin embargo, a menudo arrastran consecuencias de enorme trascendencia. Doblar una esquina en vez de continuar recto, fijar un día y no otro en el calendario o soltar una mano en un instante preciso. A...

Ideas

Llevo un tiempo enganchada a una idea o mejor dicho, una idea lleva tiempo enganchada a mí. No me la quito de encima.  Me despierto por la noche y es lo primero que me viene a la cabeza y le empiezo a dar vueltas y vueltas, y la idea crece, se deforma, se desvirtúa. Me desvelo por su culpa. Me la imagino como un pañuelo atrapado en un ventilador dando vueltas sin parar. Es una idea molinillo.  Es curioso lo distintas que son las ideas. Mis preferidas son las ideas semilla. Una idea que brota, va creciendo, va madurando, y poco a poco se convierte en algo real.  También me gustan las ideas bombilla. Surgen de repente, cuando menos te lo esperas. Cuando estás desorientado, sin saber por dónde tirar, de pronto te iluminan y lo ves todo claro. Otras ideas son muy escurridizas. Aparecen y rápidamente se escapan. Son ideas aficionadas a la fuga. No las puedes retener. ¿Qué estaba yo pensando? te sueles preguntar, pero eres incapaz de recordarlo. Rápidas son también las ideas to...