Estoy muy decepcionada con el último viaje a la luna. Tanto bombo y platillo con eso de pisar la cara oculta y resulta que sólo han descubierto que es una superficie más densa, con más cráteres y que hace más frío. Para este viaje no necesitábamos alforjas, que diría mi abuela. Lo de viajar a la cara oculta de la luna me parecía algo muy misterioso, casi seductor. La luna ya lo es de por sí: tan blanca, tan lejana, tan brillante, tan nocturna, tan cambiante. Descubrir su otra cara sonaba como a revelar un secreto oculto desde hace siglos. A mí me habría encantado que me dejaran ir pero, claro, no soy astronauta, así que era implanteable. Pero, al menos, me habría encantado que hubieran encontrado algo inesperado. No sé, seres extraterrestres, por ejemplo. Seres blancos, ingrávidos, casi transparentes, con una inteligencia extraordinaria. Eso sí habría sido fascinante. Hoy en día hay gente capaz de inventarse las cosas más increíbles y lo peor es que nos lo creemos. Me pregunto por...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...