¿Elegimos tanto como creemos? ¿Seguimos siendo realmente libres? ¿Es el fin del libre albedrío? Creemos que compramos lo que queremos, que leemos lo que nos interesa, que viajamos donde soñamos. Pero para muchos ya no es así. Pienso en mi caso. Tengo claro que a menudo compro cosas que no necesito pero que empiezo a desear después de verlas 10 veces en las redes sociales y de que mi cerebro, obediente, las haya convertido en falsa necesidad. Y l eo los libros que Kindle me propone como “próximas lecturas ideales para mi”, cocino las recetas que Instagram me muestra y escucho la música que Spotify me sugiere. Incluso me pregunto si cuando viajo no acabo eligiendo los destinos que las redes deciden mostrarme (después de escucharme, por cierto). Siento, al menos, un enorme alivio de estar felizmente casada con la persona que sí elegí yo. Si no, terminaría compartiendo mi vida con la persona que la plataforma de turno hubiera filtrado y clasificado especialmente para ...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...