martes, 21 de junio de 2022

Edadismo

 

Hace poco alguien me comentó que el edadismo era la segunda causa de discriminación laboral después de la de género. Al principio no entendí bien de qué hablaba, pero rápidamente me di cuenta de que se refería a la discriminación por razón de edad, y cuánta razón tenía, valga la redundancia. 

El edadismo cada vez está más extendido. Diría yo que  impera a sus anchas sin que casi nadie tome cartas en el asunto.

En esta sociedad en la que vivimos hay un excesivo culto a la juventud y eso se traduce en todos los ámbitos. La gente anda como loca tratando de frenar el envejecimiento sin darse cuenta que es algo contra natura. Porque lo natural es envejecer y demos gracias de que así sea porque lo contrario significa morir. 

No digo que uno no deba cuidarse y tratar de estar siempre lo mejor posible, física y mentalmente, con independencia de la edad. Pero que eso no implique enloquecer por aparentar una juventud que no se tiene. "Los 50 son los nuevos 30" dice la gente. Y probablemente es cierto dada la actual esperanza de vida,  pero no significa que a los 50 necesitemos aparentar 30.


En el ámbito laboral el tema es preocupante. Hoy en la mayoría de las empresas ves a muy poca gente por encima de los 55 aunque se nos llena la boca hablando de diversidad. Me encanta la diversidad pero a veces me da la sensación de que no aplica al criterio de edad. Diversidad de género, de raza, de perfiles sociales y culturales, de inclinación sexual, pero ¿y la diversidad generacional? Esa ya no sé si gusta tanto aunque en teoría la mayoría de las empresas digan lo contrario.

Cuando yo empecé a trabajar recuerdo que veía a "mis mayores" como personas sabias. Quería aprender de ellos, les tenía muchísimo respeto y a muchos incluso admiración. Ahora en cambio me da la sensación de que muchos jóvenes miran a la gente de más edad con cierta desconfianza, como si pensasen qué sabrás tú que eres un "carca". De hecho, los  "edadismos cotidianos" abundan, tipo "para tu edad no estás mal".  

Me asombra ese sentimiento de superioridad por el que se sienten imbuidos muchos jóvenes por el solo hecho de serlo. Como si no estuviesen recorriendo el mismo camino que los demás, tan solo algo más rezagados. A fin de cuentas, todos avanzamos hacia la misma meta, salvo que alguno sea inmortal, en cuyo caso que tire la primera piedra.

Y además, cada vez estoy más convencida de que uno con la edad  gana mucho más de lo que pierde. Admito que se pierde tersura de piel, lozanía y dureza de carnes y hasta alguna que otra neurona.También se pierden filtros, sin duda.  Pero en cambio, se gana madurez, equilibrio, saber estar, criterio, independencia, seguridad, tablas, conocimiento, experiencia, confianza, estabilidad y por supuesto, capacidad de adaptación al cambio, no queda otra.

Con la edad uno empieza a decir cada vez más  lo que de verdad piensa o siente y no tanto lo que otros esperan que piense o sienta.  Y uno se quita un peso de encima. Porque eso de tener que estar siempre respondiendo a las expectativas de otros resulta agotador.

Y por cierto,  más de la mitad del gasto en consumo en España lo realizan los mayores de 55 años. Asi que, la llamada "Generación Silver", imagino que será por las canas, es además un potente motor de empleo y crecimiento.

En fin, que esto de envejecer es estupendo, y como tal hay que asumirlo porque rebelarse no sirve de nada. Y advierto, ni siquiera vale disfrazarse.

Feliz semana!