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Entradas

Viaje a Senegal

Recién llegada de Senegal.  Es muy difícil resumir en palabras tantas emociones. Vuelvo a Madrid llena de recuerdos, con el corazón cargado de sentimientos y con miles de "momentos retina", imágenes que quedarán grababas para siempre. En wolof, la lengua más hablada de Senegal, teranga significa hospitalidad. Teranga es una de las palabras que mejor definen este viaje. Senegal y su gente nos han hecho sentirnos "en casa".   Los senegaleses son gente amable, hospitalaria, que acogen al extranjero como a un amigo, que te reciben con cariño y  que se esfuerzan para que te sientas a gusto. Y así es como nos hemos sentido. Tafa, nuestro acompañante  senegalés durante todo el viaje, ha tenido mucho que ver en ello. Gracias a él hemos conocido mejor Senegal, su cultura y sus costumbres.  "Aquí matamos el tiempo, a diferencia de vosotros que el tiempo os mata” nos dijo un día. Y cuanta razón tiene. Viajar siempre es descubrir y en este viaje hemos descubierto mucha...

Se busca atención perdida

Hace poco una amiga me preguntó qué  buscaría yo en una caja de cosas perdidas a lo largo de la vida. No lo dudé. Buscaría la cintura de los 15 años y mi capacidad de atención, desaparecida desde hace un tiempo. Recuperar la cintura que tenía con 15 años me haría una enorme ilusión, aunque me temo que a estas alturas será difícil.  Respecto a  la capacidad de atención todavía confío en recuperarla. La verdad es que no sé en qué momento se me escapó. Ingenua de mí, creí tenerla bien amarrada, entrenada como estaba desde hace años. Me equivoqué. En cuanto tuvo oportunidad, voló. Como un globo que se te escapa de repente y lo ves surcar el cielo hasta perderle la pista. Desde entonces me he vuelto una mujer "desenfocada". Lo hago todo a la vez. Y cuando haces todo a la vez es imposible poner foco. Veo una película mientras me pinto las uñas, chateo por WhatsApp y hago la compra on line. Estudio un informe a la vez que contesto correos, cotilleo Instagram y escucho un podcast...

Mi madre es feminista

No sé si mi madre es feminista. La verdad es que nunca se lo he oído decir. Mi madre de pequeña fue hormiga y presume mucho de ello. Tuvo la suerte de que nunca la pisaron y luego debió reencarnarse en niña hasta crecer y convertirse en mi madre. A veces me da por poner en duda esta historia que la verdad es que siempre me ha planteado muchas incógnitas.  De lo que sin embargo nunca he tenido duda es de que mi madre siempre fue moderna, independiente y atrevida.  Recuerdo que  cuando yo era pequeña pocas madres trabajaban. A veces me daba envidia esas madres que recogían a sus hijas en el colegio y hacían pandilla entre ellas. Pero entonces me acordaba de que mi madre era médico y me daba una especie de subidón, debía ser de orgullo. Mi madre trabajaba por la mañana y por la tarde, y además "conciliaba".  También cocinaba, hacía los disfraces, nos ayudaba con las manualidades y nos bordaba el nombre en la servilleta del cole. Mi madre sabía ( y sigue sabiendo) hacer ...

Datos ( y datas)

  La semana pasada, en la sala de espera del médico, me sorprendió que la enfermera, cada vez que llamaba a un paciente, solo dijera el nombre, sin apellido. Así, en una sala de espera rebosante, cada vez que se anunciaba un nombre "de pila" se levantaban tres o cuatro personas de nombre coincidente, de las cuales, todas menos una se volvían a sentar porque no era a ellas a quien llamaban.  Una señora, después de levantarse tres  veces y tener que volver a sentarse otras tantas,  protestó enérgicamente. ¿Y cuál fue la respuesta?? Que por protección de datos no se podía decir en alto el nombre y el apellido. Lo entendería si el nombre fuese acompañado de algún tipo de detalle. Logicamente atentaría contra la intimidad que el enfermero dijese " le toca a Margarita Pérez aquejada de hemorroides" Pero lo otro me parece un excesivo celo. Y por cierto, que se compren un máquina de números y así lo solucionan. Hoy en día en una entrevista de trabajo nadie puede preguntart...

De veganos y pescadores

En realidad yo no debería escribir de esto. Es una memez. Una memez amplificada  por las redes como últimamente suele pasar con casi todas las memeces. Me refiero a la madre que en un tik tok ha declarado sentirse " absolutamente devastada" porque el colegio de su hija la ha obligado a ir disfrazada de pescadora, cuando ella es vegana. Resulta que ir vestida de pescadora a una función del cole atenta contra la moral, ética y valores de los veganos. Estupefacta me quedo. Con la que está cayendo en el mundo¿de verdad, la gran tragedia de esta señora es que su hija vaya vestida de pescadora? Antes de escribir estas líneas he intentado tirar de empatía y tratar de ponerme en su  lugar. He tratado de imaginar alguna situación  similar en la que mi ética y principios se pudiesen ver atacados a través de un disfraz, pero no acabo de lograrlo. Pienso, por ejemplo qué habría pensado yo si a mi hijo le hubiesen pedido disfrazarse de Herodes en la función de Navidad del cole. Despué...

Líderes vulnerables

Me parece estupendo lo que ha hecho Jacinda Ardern, la primera Ministra de Nueva Zelanda hasta hace una semana, que dimitió. Tambien me parece estupendo que haya reconocido sin tapujos las razones para dejar su cargo. Otros hubiesen hablado de "razones personales", pero Jacinda ha preferido ser muy clara, dimite porque ha dejado de tener  la energía que requería el cargo y por motivos de salud mental. Alguien me decía el otro día que con su dimisión había defraudado a millones de votantes.  Yo no creo que sea así. Yo creo que su dimisión es un ejercicio de honestidad y de humildad, algo que desgraciadamente no se estila mucho ni en política ni en general entre los grandes lideres.  Reconocer que uno no tiene las fuerzas necesarias para seguir tirando del carro, mostrar tu vulnerabilidad, tu fragilidad y hablar sin tapujos de salud mental cuando estás en lo más alto no es de cobardes. Al contrario, es de valientes. Es también un acto de sinceridad. Sinceridad con uno mismo...

Por si nos invaden

Hace unos días coincidí en un  evento con una "famosa" de esas muy aficionadas a los retoques. Me quedé sorprendida porque casi no la reconozco. Hace tiempo que está en proceso de transformación pero esta vez me llamó la atención que hasta su pelo, su mirada, su sonrisa y su forma de hablar eran diferentes.  Me dejó tan impactada que desde entonces llevo pensando si sería de verdad ella o sería su avatar.  No es la primera vez que tengo esta sensación. Últimamente me cruzo con algunas personas  que me provocan una impresión rara. Tengo ganas de ponerlas a prueba y hacerles preguntas trampa para confirmar si de verdad son quienes dicen ser. En alguna ocasión incluso me he atrevido a tocarlas por si a través del tacto soy capaz de detectar algo extraño que corrobore mi presentimiento. Algunas, al tacto, resultan tan frías como artificial es su imagen.  Me pregunto si no estará creándose una especie paralela a la humana. Podrían ser clones, robots, avatares, hologr...

Homenaje al espumillón

Hace unos días visité una residencia de ancianos.  Nada más entrar me invadió una enorme nostalgia. Intenté analizar la causa. ¿Sería el recuerdo de mis abuelos, el miedo a la desaparición de mis padres o incluso el temor a mi propia vejez? Seguramente todos esos pensamientos pasaron por mi cabeza en décimas de segundo.  Sin embargo, no fueron ellos los que despertaron mi nostalgia. El verdadero causante de mi sensación fue el espumillón. Una gigante sala de estar decorada con espumillón de todos los colores me recordó la Navidades de mi niñez. Ahora nadie, o casi nadie (siempre quedarán los clásicos como mi amigo Toni) decora con espumillón. El espumillón ha caído en desgracia. Está "demodé". Ahora la gente decora con adornos mucho más sofisticados y pocos se acuerdan ya del pobre espumillón, a pesar del brío con el que iluminó en su día nuestra Navidad. El espumillón daba mucho juego, lo mismo servía para rodear el árbol que para colgar bolas de un lado a otro del salón. Po...

Sentido del ridículo

Ayer mi silla de playa se plegó conmigo dentro y quedé atrapada cual ratón en un cepo, incapaz de levantarme.Una posición muy ridícula. Un señor se acercó a ayudarme y pasé mucha verguenza.  Peor fue hace unos años, cuando casi me ahogo en la orilla. Una ola impetuosa me tiró al suelo. Cada vez que intentaba levantarme otra ola me tiraba. Me convertí en croqueta, con la parte de abajo del bikini por las rodillas de tanta arena acumulada y la parte de arriba de bufanda. Con semejante guisa prefería morir ahogada que sobrevivir y por un momento me sentí tentada a abandonarme a la suerte. Mientras, mi marido estaba en la toalla mirando la escena sin parar de reír, sin ser consciente de que estaba a punto de quedarse viudo. Pero mi destino no era morir ese día. Las olas pararon y yo pude recuperar mi dignidad, ponerme de pie y salir del agua. Mi marido se libró por los pelos de morir asesinado. Tampoco le debía tocar morir ese día. En la fiesta de mi décimo cumpleaños, 20 niñas esper...

El verano siempre ha sido de todos

Me he pasado un buen rato pensando cómo enfocar este post sin ofender a nadie, porque mi impresión es que cada día estamos más rodeados de ofendiditos que a la mínima saltan por cualquier motivo. La última campaña de la ministra de igualdad me ha llamado la atención. Me refiero a la de varias mujeres "diversas" en la playa ( esto de la diversidad da mucho de sí, es lo que yo llamo "concepto comodín"). No es mi intención juzgar si la campaña es apropiada o no, si hace apología de la obesidad o si es un manifiesto de la lucha contra los estereotipos de una belleza esclavizante. Tampoco entro en el tema de usar y trucar imágenes sin el permiso de sus titulares, que me parece algo inconcebible. Pero la campaña me ha hecho pensar en la deriva que están tomando algunos de estos asuntos... A mi encanta ver los anuncios en los que aparece gente "normal" y por normal me refiero a ciudadanos de a pie, gordos, flacos, guapos, feos, altos, bajos, blancos, negros, c...