Quizá me rondas y no lo sé. Quizá me esperas, escondida.
Quizá formo parte de tu lista. Una más.
Quizá llegas sin avisar y me pillas desprevenida, sin preparar.
Sé que no me hará falta maleta.
Sé que aún tendré cosas por hacer. Personas a las que amar. Nada de eso te importará.
Sé que formas parte de la vida y que un día llegarás.
A veces llegas cruel, aunque no eres tú quien tiene maldad.
Provocas lloros y lamentos. No lo puedes remediar.
Eres puente a algo eterno que somos incapaces de adivinar.
Prefiero que toques mi puerta y que a ellos les dejes en paz. Pero nunca nos das a elegir.
A veces corres y llegas pronto. Otras, te demoras, remolona. Eres imposible de predecir.
Tu camino nunca es igual.
Arrebatas sin piedad. Es parte de tu esencia.
Te llevas al que no quiere marchar.
Arrastras al que se quiere quedar.
Meces en tus brazos al que ya anhela la eternidad.
No sé cuándo llegarás. No te espero, ni te deseo.
No creo al que te predice. No le quiero escuchar.
No te he visto cerca ni cerca de ti quiero estar.
Protejo a los míos de tu presencia. Pero sé que cuando quieras llegar, lo harás.
Sé que no debemos temerte, pero a veces tienes maneras abruptas de llegar.
A veces te acercas y luego te vas, como si tuvieras ganas de jugar.
Truncas destinos que nunca lo serán
Desgarras corazones y provocas dolor. No lo puedes remediar.
En tu espejo, casi nadie se quiere reflejar.
A veces llegas serena y tranquila, y envuelves al que te recibe.
O prolongas el sueño hasta la eternidad.
Ojalá me pilles preparada. No sé si alguna vez se está.

Qué bonito y cuánta razón 🤍
ResponderEliminarPrecioso… y tan real 😥
ResponderEliminarMe gusta Maria! Que espanto le tenemos a la muerte, porque existimos para vivir ! Y es tan fuerte la vida que pensar que se termina es un sin sentido, como lo es el mal. Pero si tenemos fe sabemos que la muerte ya fue vencida y que la vida eterna nos espera.
ResponderEliminarAdmiro tu coraje para hablar de la muerte, que es una realidad que todos tratamos de evitar de mirar.
Creo en la vida eterna. Amen.
EliminarReyes
ResponderEliminarMuy bueno. No es para un tía triste como hoy...
ResponderEliminarO si...
EliminarMaría! Qué reflexioes tan bien escritas y tan ciertas. Es lo único que tenemos de verdad asegurado en nuestro incierto futuro. Cristina
ResponderEliminarAsi es Cristina.
EliminarY que es?
ResponderEliminarNo se..🤔..
Muy bueno
Jeje
EliminarMuy fuerte y muy buena reflexión, María, tanto a raíz de la tragedia de Urda como meditación sobre el Todos los Santos.
ResponderEliminarMuchas gracias querido Peter.
EliminarBrutal
ResponderEliminar😍
EliminarEs precioso María!!! 🤍
ResponderEliminar😍
EliminarEstemos prevenidos, a todos nis vendrá a buscar! Es la única certeza❤️
ResponderEliminarAsi es.
EliminarReal como la vida misma María!! Cada día es un regalo!
ResponderEliminarY se nos olvida!
EliminarMuy bonito. Un poco de paz entre tanto dolor. Gracias por escribir y compartir tu don. Un abrazo fuerte
ResponderEliminar😍😍
EliminarPrecioso María, la muerte es parte de la vida y yo estoy reconciliada con ella… vivamos a tope, digamos todos los te quiero que hay que decir porque nos puede tocar mañana…. Os quiero mis senegaleses favoritos
ResponderEliminar😍😍
EliminarPrecioso, real y tal cuál.....♥️♥️
ResponderEliminarPrecioso, real y tal cuál.....♥️♥️
ResponderEliminar😍😍
EliminarPrecioso, verdadero, desafiante.. Me ha encantado. También digo que cuando realmente eres consciente de que eres mortal, se te quita un peso de encima enorme. Se vive más.
ResponderEliminar😍😍
EliminarEs tan real María… nunca nos viene bien cuando viene a por alguien querido….. ojalá nos llegue de una manera serena porque lo que es seguro es que no la vamos a poder evitar, el único consuelo es que nos lleve a reencontrarnos a tantos seres queridos que se nos han ido tan pronto😇💕😘😘
ResponderEliminarForma parte de la vida, es muy dura cuando te elige pero…. siempre nos esperan en la habitación de al lado. Gracias María, qué delicadeza.
ResponderEliminarBuena reflexión, María.
ResponderEliminarQué suerte es tener Fe y saber que la muerte no es el final y no tiene la última palabra.