Érase una vez una perdiz que siempre estaba mareada.
Mareada de dar vueltas, de dudar, de entrar y salir, de ir y venir, sin saber muy bien hacia donde ni por qué. Una perdiz buena, educada, de las que dicen que sí antes de ni siquiera entender la pregunta.
"No te preocupes, es solo un momentito", le decían. Y ella acudía siempre solícita. Pero el momentito se alargaba, se enredaba, se complicaba, y la pobre perdiz acababa dando vueltas sobre sí misma como si la vida fuera una noria sin botón de parada.
Un día, ya con vértigo permanente y el ala izquierda un poco resentida, la perdiz decidió descansar un rato.
Se posó en una piedra, respiró hondo y pensó algo revolucionario:“¿Y si ya no permito que me mareen más?”
Al principio le pareció una idea peligrosa, una decisión osada. ¿Y si decepcionaba a alguien? ¿Y si la dejaban arrinconada? ¿Y si se quedaba atrás?¿Y si todo se venía abajo por culpa de su negativa a dar otra vuelta más?
Pero decidió llevarlo a cabo. ¡Se acabó el marear la perdiz.!
Y el mundo no se vino abajo. Lo que se vino abajo fue su mareo.
Porque cuando alguien le decía: "Venga, una vueltecita más, ella sonreía educada, (eso no lo perdió nunca) y contestaba: "Hoy no. Hoy me quedo quieta."
Y entonces pasaba algo curioso. El resto seguía girando. Las prisas, las dudas, las idas y venidas, todo seguía igual. Pero ella no.
Y por primera vez en mucho tiempo, la perdiz vio el paisaje sin que le diera vueltas la cabeza y apreció muchas cosas que antes le pasaban desapercibidas.
Dicen que desde entonces no ha dejado de ser una perdiz. Pero ya no es una perdiz mareada.
Es una perdiz que elige, una perdiz feliz.
¡Feliz semana!

Me ha encantado. Me he sentido un poco -mucho- identificada 😅
ResponderEliminarPero el año pasado también decidí no dar tantas vueltas. Yo lo llamo "modo calma" dejar espacio para que pasen las cosas sin que yo me anticipe haciéndolas - las mías y las que espero de otros- ... gracias por tu pluma de hoy que da voz a ese sentir ... modo calma y algo de desconexión ... buen finde ☀️
👏👏👏👏
EliminarCuando no mareas la perdiz sales a la calle con ganas de cantar
ResponderEliminarMe encanta! Lo mejor es no tener tiempo de marear la perdiz!
ResponderEliminarJaja. Genial
EliminarSi mareamos la perdiz ya no hay buen final para un cuento, fueron felices pero no comieron perdices ( porque estaban mareadas)
ResponderEliminarPobres perdices!
EliminarJoooo me encanta !! Que bueno es saber decir NO🥰🥰🥰
ResponderEliminarMuy importante
EliminarPobre perdiz😢😢😢me identifico totalmente
ResponderEliminar🤪
Eliminar¡Que falta nos hace centrarnos y dejar de “marear la perdiz”!
ResponderEliminarBesos y buen finde
😍
EliminarPobrecita perdiz♥️
ResponderEliminarQue bueno maria, que libres seriamos si no la marearamos tanto!
Asi es!
EliminarDeberíamos hacer lo mismo y que dejen de marearnos:)
ResponderEliminarEnhorabuena y buen finde!!!!
😘
EliminarA veces te metes en la rueda y no sabes salir, me alegro que esta perdiz haya salido victoriosa y relajada, hay que saber decir NO.
ResponderEliminarMuchas gracias por compartirlo María. Buen finde!😘😘
😘😘
EliminarYo en cambio no soy mucho de marear la perdiz pero debería hacerlo más a menudo
ResponderEliminar🤣🤣
EliminarMaría!! Eres genial!! Tu perdoz dejó de dar vueltas, pero.ahoro las doy yo a mi.cabeza pensando em qué me parezco yo a este pajarito...
ResponderEliminarJaja..gracias!
Eliminar👍👍👏👏👏👏👏como siempre María, estupendo.
ResponderEliminarMe siento a veces "perdiz mareada", pero no me importa, suelo estar dispuesta siempre que se me requiere para "algo", ☺️☺️que le vamos a hacer, ya...no creo que cambie.
Si asi eres feliz, adelante!
Eliminar