Me gusta mucho el sonido de algunas palabras, con independencia de su significado. Me gusta cómo resuenan cuando se pronuncian, cómo vibran, cómo incluso parece que te acarician cuando alguien las dice. Hay letras que bailan muy bien juntas en una palabra. Por ejemplo, la "c" y la "l". Por eso me gustan palabras como tecla, clon, claqué, Clotilde o eclipse. También hacen muy buena pareja la "b" o la "v": con la "l". Se las ve felices juntas en palabras como bledo o blando o incluso en otras donde las separa una vocal como ocurre en belén, baldosa o válvula. Hay palabras que me resultan divertidas. Quizá es por la repetición rítmica de sus vocales. Son palabras como pizpireta, pizca, coco, caca, piripi, polvorín, polvorón, bereber, voltereta, retintín, tostón, chirimiri, o cucurucho. Son en si mismas como pequeñas canciones. Las palabras de origen árabe me parecen en cambio evocadoras. Tienen una musicalidad envolvente: almohada, alfé...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...