Avanzamos hacia una sociedad cada vez mas polarizada. Asistimos a una creciente polarización política e ideológica que, poco a poco y sin darnos cuenta, va calando también en lo cotidiano. Hoy parece casi obligatorio situarse en el blanco o en el negro, decantarse por el sí rotundo o por el no categórico. Los extremos se imponen. No se admiten las medias tintas, ni siquiera los matices. Los que matizan parecen tibios. Los que lo tienen todo claro hablan alto y brillan mucho, y los demás a su lado resultan grises. Me pregunto a veces si la zona gris no estará infravalorada. Pero habitar la zona gris no siempre significa esconderse bajo el paraguas de un cómodo relativismo. El gris no siempre es indiferencia. El gris también es mezcla, es entender que la vida no siempre se deja encerrar en una casilla binaria. Porque no siempre las cosas son blancas o negras. No todos somos héroes o villanos. No todo es éxito o fracaso. En la zona gris viven los matices. El g...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...