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Adultas contemporáneas

Ser adulta contemporánea, como dice mi amiga Connie, resulta agotador.  

Hoy en día, a las adultas contemporáneas se les presume  formación. Han estudiado una carrera, algunas dos; un máster, algunas un doctorado, y la mayoría sabe idiomas.  Pero nada es suficiente. Porque ahora a las adultas contemporáneas se les exige estar en continua formación. Así que la adulta contemporánea debe hacer nuevos cursos, escuchar podcasts, leer newsletters y preguntar a ChatGPT cosas que ni siquiera sabía que necesitaba saber.

La adulta contemporánea debe demostrar que sigue siendo relevante y difícilmente sustituible por la inteligencia artificial. Debe demostrar que es ágil, flexible, creativa, que tiene criterio, sensibilidad, intuición, don de gentes, empatía y liderazgo.

La adulta contemporánea también debe poner en valor su experiencia frente a los jóvenes y desplegar su perspectiva, templanza, conocimiento y memoria histórica.


Las adultas contemporáneas suelen ser  madres. Algunas incluso abuelas. Y aunque, sin duda, la maternidad proporciona algunas de las mayores alegrías de la vida, también acarrea una serie de preocupaciones que la adulta contemporánea debe saber manejar con brillantez.  Sin olvidar que las adultas contemporáneas también son hijas de unos padres que, en muchas ocasiones, dependen o se apoyan en ellas.

La adulta contemporánea suele asumir la obligación de estar estupenda lo que requiere hacer ejercicio. Ya no vale con andar, hay que hacer cardio. Y fuerza. Sobre todo, fuerza. Hay que tener masa muscular, densidad ósea y consumir mucha proteína al día. La adulta contemporánea va al gimnasio, corre, camina, levanta pesas, hace pilates, estira y, muy importante, también debe descansar aunque, a veces, no sepa cómo.

La adulta contemporánea empieza a tener algún leve achaque. Y las gafas pasan a formar parte indispensable de su vida. No puede vivir sin ellas. 

Las adultas contemporáneas ya no duermen igual y prueban todo tipo de soluciones para remediarlo, casi siempre con poco éxito.

Las adultas contemporáneas tienen canas que hay que esconder, matizar o lucir, lo que cada una elija. Y tienen arrugas que hay que eliminar, rellenar, tensar o, como mínimo, disimular.  

Las adultas contemporáneas deben alimentarse bien. Ya no comen cinco veces al día, como antes. Ahora tienen que ayunar. Algunas adultas contemporáneas cada vez que abren la nevera sienten que están tomando una decisión geopolítica.

Las adultas contemporáneas viven rodeadas de colágeno, magnesio, omega 3, vitamina D,  probióticos, prebióticos y suplementos con nombre de elementos de la tabla periódica. 

Algunas adultas contemporáneas se decantan por los retoques, los pinchazos o el láser. Otras, por la naturalidad. Pero cualquier opción casi siempre implica un proceso personal de mejora continua, que se une a la frecuente autoexigencia de salir de la zona de confort, la cual las adultas contemporáneas tienden a abandonar.

A las adultas contemporáneas también les gusta tener vida social. Hay que quedar. Hay que llamar. Hay que contestar los mensajes. Hay que organizar cenas. Porque, según un estudio reciente, tener relaciones sociales es fundamental para vivir más. Así que las adultas contemporáneas deben quedar para no morir.

La adulta contemporánea debe estar informada. Debe saber qué pasa en el mundo, tener una opinión sobre la economía y conocer las nuevas tendencias. También tiene que ver series, estar en las redes y conocer los cantantes que escuchan sus hijos para no parecer antigua.

Y todo ello sin decir nunca “en mis tiempos”. Porque después de todo, una adulta contemporánea es una adulta de estos tiempos. Porque por eso son contemporáneas. Porque están aquí y ahora.

 Trabajan, viajan, aprenden, cuidan, aman, opinan, se preocupan, se despreocupan, hacen planes, renacen, disfrutan y también se agotan. Porque, insisto, ser adulta contemporánea resulta agotador.

Feliz semana!

 

Comentarios

  1. Es brutal el artículo y gracias por tu mención!! SOS lo máximo!! Un beso enorme Maria querida.

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    1. Pues yo, desde todo el cariño, aconsejaría a una adulta contemporánea i)No te preocupes tanto, fúmate un porro (o gomis). ii) Rodeate de gente que, como a ti, le importe todo una mierda y es feliz. Llegar a la madurez con tanta exigencia no es sólo autoflagelacion, es injusto. Bss. Alf

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  2. Coincido en que es BRUTAL y he acabado exhausta al leer y ser consciente de todo lo que hacemos las adultas contemporáneas. En cuanto a los achaques, te faltó incluir el audífono. El martes lo tendré . Eres genial Mary!!!!

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  3. Estoy totalmente de acuerdo contigo María! Menudo desborde tenemos todas jajajaj . No lo has podido expresar mejor ni con más arte ! Relato bárbaro ! Eres la bomba ! Un abrazo

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  4. Brutal de triste que seamos las mismas adultas contemporáneas las que nos hayamos puesto el listón tan alto en todo.

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  5. Maria, eres mi adukta contemporánea favorita!!!😆😆

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  6. Buenísimo María!! Te superas cada día. Que cierto. Ahora, me he agotado al leerlo, que barbaridad!! Un beso

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  7. Un aplauso a las exhaustas adultas contemporáneas! Trabajo agotador 🤣😜

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  8. Agotador si eso de ser adulta contemporánea ..😘😘

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  9. María!!! Menudo inventario tan exahustivo. Creo que sólo te has dejado en tu lista que las que tenemos hijas además debemos pasar por la auditoría de unas "sinceras" veinteañeras cada vez que estrenamos modelito. Besos!!

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  10. Tal cual, María. Tienes un don. Recopila tus Capuchinas y publica un libro. Sería un verdadero éxito.

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  11. Pues yo que soy abuela, ya ye digo lo que tengo que pasar!!!

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  12. Dolce far niente!!! Cuanto se te extraña

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  13. Bueno, no hay que agobiarse, mejor de vez en cuando sólo fluir😜😘😘

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  14. Pero... qué rebuenísimo, María!! Eres una crack!!!

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  15. Construir algo con las manos, olvidar lo aprendído, vivir un día sin obligaciones, quedarse una semana en casa, tener una conversación que quieres que no acabe, detectar las tiranías social y sutilmente impuestas, salir a pasear sin ir a ningún sitio, descubrir un buen autor, ir a una tienda de antigüedades, comprar una polvera vintage solo porque si, hacer una receta de tu abuela, leer salmos de la biblia, agradecer, y poner de moda todos esos hábitos,

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  16. Leer poesía, desordenar tu casa, ponerte ropa pasada de moda, colgar tus hábitos y dar la vuelta a tu vida como a un calcetín, tener amigos con una manera de pensar distinta a la tuya, fruta y verdura de temporada, agua de colonia Álvarez Gómez y club de la señorita Pepis

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  17. María, no tienes un don... tienes CUATRO por lo menos!!!. Ponte al libro ya, porfa!!

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