¿Elegimos tanto como creemos? ¿Seguimos siendo realmente libres? ¿Es el fin del libre albedrío?
Creemos que compramos lo que queremos, que leemos lo que nos interesa, que viajamos donde soñamos. Pero para muchos ya no es así.
Pienso en mi caso. Tengo claro que a menudo compro cosas que no necesito pero que empiezo a desear después de verlas 10 veces en las redes sociales y de que mi cerebro, obediente, las haya convertido en falsa necesidad. Y leo los libros que Kindle me propone como “próximas lecturas ideales para mi”, cocino las recetas que Instagram me muestra y escucho la música que Spotify me sugiere. Incluso me pregunto si cuando viajo no acabo eligiendo los destinos que las redes deciden mostrarme (después de escucharme, por cierto).
Siento, al menos, un enorme alivio de estar felizmente casada con la persona que sí elegí yo. Si no, terminaría compartiendo mi vida con la persona que la plataforma de turno hubiera filtrado y clasificado especialmente para mí, con mayor o menor suerte.
¿Vemos lo que queremos? ¿o queremos lo que vemos?
El destino, hoy, lo programan los algoritmos. Ay, si Calderón de la Barca levantara la cabeza. La vida ya no es sueño. La vida es algoritmo. Un algoritmo que aprende de nosotros, que anticipa nuestras decisiones y que poco a poco moldea nuestros gustos.
Los algoritmos nos encierran en cámaras de eco donde todo parece hecho a medida, pero donde corremos el riesgo de no querer mirar más allá.
Pero lo más peligroso no es que nos sugieran o nos guíen ( o casi empujen), lo realmente peligroso es que dejemos de cuestionarnos, de analizar, de reflexionar, de contrastar. Y por supuesto, que lo dejen de hacer nuestros hijos.
El libre albedrío no desaparece de golpe. Se diluye poco a poco. La buena noticia es que estamos a tiempo de detener el proceso de pérdida. Aún conservamos la capacidad de parar y dudar, de buscar lo que no aparece en mi pantalla. Aún nos queda raciocinio y voluntad.
Tal vez este sea el momento, antes de que sea tarde, de sublevarnos contra el determinismo digital. No desde el rechazo irracional a la tecnología, sino desde el ejercicio de la razón. Aún podemos elegir un libro que no esté recomendado o un destino que no esté patrocinado. Podemos escuchar una opinión distinta a la que confirma la nuestra.
No se trata de destruir los algoritmos. Se trata de que ellos no destruyan nuestra voluntad.
Aún estamos a tiempo de recuperar nuestra libertad.
¡Feliz semana!

Todavía no ha muerto ..😜
ResponderEliminarEstamos a tiempo de q no.lo.haga!
Eliminarexcelente reflexión... es preocupante donde nos dirigen...
ResponderEliminarBuff
EliminarCierto… y muy bonito lo de tu marido enséñaselo ;)
ResponderEliminarJeje
EliminarMaría genial como siempre, me impactan también como aciertas con las fotos, o primero te aparecen y luego escribes???🙃
ResponderEliminarJeje..muchas gracias! Primero escribo y luego busco las fotos!!
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ResponderEliminarMe ha encantado, una vez más, tu reflexión y determinación!!!!
Un abrazo fuerte y feliz domingo!!!!
Feliz domingo!
EliminarCarlos debe respirar tranquilo.
ResponderEliminarNo fue el algoritmo quien lo eligió. 😂
Jeje je.. lo sabe bien!
EliminarQué bueno Maria, es tan acertada tu reflexión, al menos para nuestros hijos que se la voy a pasar para que hagan un ejercicio de plantearse quien está decidiendo… espero que lo vengan haciendo pero queda muy muy claro en tu post. Otra vez la necesaria autocrítica que tanto necesita el ser humano💗
ResponderEliminarMuchas gracias!!
EliminarPor eso creo que es tan importante la lectura de libros, pensar la reflexión las conversaciones humanas.. y alejarse de todo lo
ResponderEliminarQue sean RRSS que son para mi gusto un auténtico veneno.
Hace falta mucho pensamiento crítico y dudar de todo!
EliminarBuena reflexión. Menos redes, menos pernisos, menos mirar el móvil y en un mundo dónde todo lo quieren regular, seamos kibre ñs en nuestras elecciones por lo menos.
ResponderEliminarGracias!!
EliminarVolver al vinilo, leer en papel lo que recomienda Maria R Moyano, abandonar tik tok, limitar Instagram, escuchar solo las opiniones de los que saben (no de cualquier pelagatos en redes), criticarse siempre lo que piensa uno...Hay que luchar cada dia por mantenerse libres
ResponderEliminarGracias por la reflexión. Los algoritmos más peligrosos no son los digitales…
ResponderEliminarEs mandatorio parar y preguntarte ante cada decisión desde dónde la estás tomando. Pregúntate:
¿Vives o te viven?
Cuidado con el piloto automático.
Gracias por la reflexión y feliz día a todas ✨💫