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Movimientos "cósmicos"

Hace poco un amigo a quien tenía por el sumun de la elegancia, el saber estar y el buen criterio, se cayó del pedestal. Así, tal cual, caída en picado. Hizo algo que nunca pensé que haría y de pronto pasó a ser uno más entre los mortales. El tema me hizo pensar sobre los “movimientos cósmicos” a los que a veces sometemos a los demás o nos sometemos a nosotros mismos sin que apenas se produzca alteración física aparente.

La caída del pedestal es muy común, claro que para caerse del pedestal previamente hay que haber subido. Conozco muchas personas en pedestales absolutamente inmerecidos, mientras que otros que deberían ser encumbrados a lo más alto no levantan, a los ojos de los demás, ni un palmo del suelo. Pero así somos, incapaces a veces de reconocer lo valioso y sin embargo a menudo dispuestos a valorar sin mesura a quien ni de lejos lo merece.

Hay quien en lugar de caerse del pedestal se cae del guindo. Puede resultar sorprendente que haya tanta gente encaramada a guindos. Pero hace tiempo que me he dado cuenta de que a veces en lo alto del guindo es donde mejor se está, porque caerse duele.


Y mientras algunos caen del guindo otros se suben a la parra. Está claro que algunos árboles frutales deben estar de lo más poblados.  Curiosamente los que se suben a la parra nunca coinciden con los que están a por uvas, situación que aunque en ocasiones resulte incómoda, otras veces llega a ser muy idónea.

Es como lo de estar en Babia, un país que en breve supera a China en millones de habitantes. Parece ser que allí la calidad de vida es estupenda y cuando llegas ya no quieres salir. En Babia todo es placidez, buen rollo, sintonía, todo fluye más lento, nada te altera ni te perturba. No hay prisas ni estrés. A más de uno le recomendaría yo una temporada en Babia, la cantidad de ansiolíticos que se ahorrarían. Babia, por cierto, está rodeada de nubes. Por eso hay personas que aunque su destino final es Babia, antes de llegar transitan por las nubes.

Los movimientos cósmicos también tienen que ver con las ondas, que son varias y no todos estamos en la misma. No sé bien de que depende la onda, si de la edad, de los gustos o de la forma de pensar, pero rápidamente te das cuenta si alguien está o ni en tu misma onda, que por cierto varía a lo largo de la  vida, voluntaria o forzosamente.

En definitiva, que esto de los movimientos cósmicos da mucho juego. Cuando menos te lo esperas, te llega uno y te descoloca. Entre tanto y por lo que pueda pasar, mejor buscarse asideros lo más estables y sólidos posible, que puedan doblarse si es necesario, pero que nunca se rompan. Ojito a lo que uno se agarra!!

Feliz semana!!

Comentarios

  1. Muy bien María, impresionante todo tu razonamiento telurico.

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  2. Jeje. A mi lo que me gustaría es estar debajo del almendro pero no como Eloísa sino con una hamaca, una mantita y un aperitivo.

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  3. Maria super agudo!! Eres flipante. Enhorabuena. Ahora me queda la intriga de quién es el amigo que se te ha caído del pedestal jajajajja

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    Respuestas
    1. Jaja!!! Te lo diré sólo por estar entre mis fans mas fieles!!! Gracias amiga!! Beso

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  4. Este ser misterioso del que hablas es aquél que nos comentaste en la cenita??? nos tienes intrigadas....

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