Hay objetos que tienen la extraña vocación de desaparecer. Me paso la vida buscando mis gafas.Tengo gafas por toda la casa. En la mesilla, en el baño, en la cocina, en el bolso, encima de un libro, al lado del ordenador. Podría montar una óptica. Sin embargo, cuando necesito unas, desaparecen todas. Lo peor es buscar las gafas sin gafas. Recorres la casa achinando los ojos, miras debajo de los cojines, encima de la mesa, abriendo cajones en los que sabes que no estarán las gafas. Y, de repente, te das cuenta de que las llevas puestas. Las gafas tienen un sentido del humor peculiar. Pueden pasar horas visibles y volverse invisibles en el mismo instante en que las necesitas. Después está la llave del coche. Nunca se pierde cuando estás tranquilamente en el sofá. Ahora bien, basta que estés con el abrigo puesto y a punto de salir para que desaparezca. Entonces empieza la búsqueda y terminas quedándote en casa. Pero hay un objeto que se lleva la palma y es la cartera de mi marido. La carte...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...