Me llama la atención cuando a los políticos les da por acudir al arriesgado comodín del público. Como ocurrió con el referéndum en Cataluña o el Brexit en Reino Unido. Nunca se sabe en que va a acabar la consulta y lo peor es que luego ya no tiene remedio.
El otro día leí que el Banco Central Europeo ha decidido pedir opinión a los ciudadanos sobre cómo deberían ser los nuevos billetes de euro.
Las propuestas tienen que ver con dos ámbitos: la cultura europea y los ríos y las aves.
Al principio, pensé que cualquier europeo podía hacer la propuesta que más le gustase siempre que encajase con las temáticas sugeridas, y me pareció muy divertido. Pero al parecer no es así, sino que se trata de votar entre varias propuestas.
Creo que ya puestos a consultar, podrían habernos dado carta libre. Pero a Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ha debido darle miedo la imaginación del personal. Y no me extraña.
Lo de los ríos y las aves parece menos arriesgado, pero eso de la cultura es un concepto muy amplio y más en un contexto tan diverso como es Europa. Un icono cultural para un francés puede ser Edith Piaf. Para un italiano, Leonardo da Vinci. Para un austriaco, Mozart. Y en España, lo mismo nos puede dar por Cervantes o Quevedo que por Manolo Escobar, Mario Vaquerizo, o Chiquito de la Calzada, porque así somos. No hay mas que ver los nombres de algunas calles.
Y ya puestos, ¿acaso la tortilla de patata no es también cultura? Y bastante más importante para muchos que algunos filósofos griegos. Y si nosotros proponemos la tortilla, el alemán puede puede salir con una salchicha de Frankfurt, el italiano, con una pizza napolitana y el belga, con un cucurucho de patatas fritas. Tendríamos unos billetes muy divertidos.
Mi marido, por ejemplo, habría propuesto la cara de Freddie Mercury y una croqueta. Estoy segura.
Lo que no entiendo bien es el empeño en rediseñar los billetes en un momento en el prácticamente están en vía de extinción. Quizá hay cosas más urgentes en las que utilizar el presupuesto.
Aunque bien pensado, es un buen síntoma de que no hay intención de que el efectivo desaparezca, lo cual es muy positivo. Y por otro lado, los billetes en euros, más allá de un medio de pago, son también una de las expresiones más tangibles de Europa y de su identidad como bloque. Quizá, en un momento en el que parece que el viejo continente cada vez pinta menos, no está de mal defender y cuidar lo nuestro y vestir de tiros largos a nuestros queridos euros antes de que Trump nos acabe imponiendo el dólar. Porque tal y como está el panorama, todo es posible. Tiempo al tiempo.
Feliz semana!

No des ideas Mariona!!!
ResponderEliminarJeje
EliminarQue bueno Maria!! Ciertamente desconocía por completo esta iniciativa así como los diseños aportados por los distinto diseñadores que deberán elaborar conforme a esta temática tan llamativa y distante como es la cultura y folklore y las aves y los ríos. Puestos a elegir me quedo con lo relacionado con la cultura, aunque oa subjetividad del Jurado brillara por su ausencia, imagino que que un miembro de países bajos preferirá a un Van Dyck que a un Velazquez y viceversa en caso de tratarse de un español. Veremos en que queda todo esto, si bien considero acertada la decisión de seguir con el efectivo y ello pese a que finalmente tengamos a un tucano o una tukana decorando el papel
ResponderEliminarMuchos besos
Jaja. Genial tu comentario!!
EliminarMuy bueno!!! Freddie y croquetas!!! Me Troncho
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