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Soy un robot

Soy un robot. Llevo un tiempo sospechándolo. Me surge la duda de si lo habré sido siempre o habré mutado recientemente. Creo más bien que es algo reciente. Pasé de ser humano a ser robot. Supongo que en plena revolución digital, es normal que estas cosas pasen. Uno lee cosas extrañas y piensa que nunca le va a tocar hasta que le toca. A mí me ha tocado una mutación digital. La gente no lo nota porque no se me nota. Aparentemente sigo siendo la misma.  El mismo cuerpo, la misma cara, los mismos ojos, la misma forma de mirar, la misma sonrisa, la misma manera de andar.  Sigo comiendo y durmiendo. Siento y padezco. Río y lloro. Tengo frío y calor. No tengo teclas, ni antenas, ni interruptores. No tengo motor ni se enciende en mí ninguna luz. No tengo rayos X.  Supongo que los robots modernos somos así. Parecemos humanos pero no lo somos. Cuando lo cuento, la gente no se lo cree, pero yo insisto. Entonces me pellizcan, me ponen a prueba, me miran raro y desconfían. Alguno pen...

Despropósitos de Año nuevo

¡Segunda oportunidad, segunda oportunidad! El que no logró cumplir los buenos propósitos de septiembre tiene una nueva oportunidad para hacerlo. El reloj se pone a cero. Tic tac, tic tac. Es el momento. Me estreso.  Ni siquiera llegué a escribir los propósitos de septiembre. Menos mal. Dudo que haya cumplido alguno. Me pregunto si debo replanteármelos con la llegada de enero. Aunque ya ni sé si siguen siendo los mismos.  En septiembre los propósitos suelen ser más cotidianos, hacer deporte, adelgazar o aprender inglés. En año nuevo, la gente se pone más profunda y se propone cosas como "disfrutar cada momento como si fuera el último."  Lo cierto es que, en general, la mayoría de los propósitos suelen caer en el olvido (aunque habrá quien los cumpla, que hay gente para todo). Y a medida que avanza el año lo que empiezan a sucederse son ciertos despropósitos que, al contrario de los propósitos, no se suelen planificar, sino que ocurren sin más, cuando menos te lo esperas. H...

Buscando la paz

Leo hoy que lo que ahora está de moda para luchar contra el estrés y encontrar la paz y el equilibrio es abrazar vacas. La gente en Inglaterra paga 60 libras por pasar un rato en una granja abrazados a una vaca, a la cual, supongo, alguien habrá tenido antes que domesticar. Yo a veces no distingo bien una vaca de un toro ( hay vacas muy bravas) así que, cuando lo pienso me da miedo. Dicen que la temperatura corporal de las vacas es más alta que la nuestra y que tienen un pulso más bajo, por eso acurrucarse a su lado hace que te sientas muy a gusto. No dicen nada del olor.  Otros abrazan caballos. Un caballo, así a priori, lo veo más amigable. Dicen que los caballos son sensibles y que pueden sentir tu tensión o tu tristeza y "que reaccionan sin juzgarte".  Me tranquiliza no ser juzgada por un caballo. Lo que no estoy segura es si vale abrazar a un pony o a un burro. Un burro parece menos "cool" aunque resulta muy navideño. Hay quien abraza árboles. Lo probé  hace po...

Calcetines sueltos

Siento un especial cariño por los calcetines sueltos. Me resisto a asumir que nunca encontraré a su pareja. En el fondo de mi cesto de la plancha hay siempre una capa de calcetines sueltos esperando que aparezcan sus iguales.  Los calcetines sueltos  son uno de los grandes misterios de la Humanidad. Ni el agujero de ozono ni el mismísimo Triángulo de las Bermudas superan el misterio de los calcetines que desaparecen y nadie sabe a dónde han ido a parar. Me pregunto si habrá lavadoras devoradoras de calcetines. Es una posible explicación. Lavadoras malvadas que disfutan destrozando parejas y triturando a uno de sus componentes. Otra posible explicación es que algunos calcetines huyan por decisión propia, cansados de andar siempre al unísono del otro. No es tan raro. Andar siempre a la par debe resultar agotador. Pero... ¿ a dónde irán? De ser así, siento tristeza por los pobres calcetines abandonados a su suerte. A un calcetín desparejado le cuesta recuperar su vida. Está pract...

Reflexiones otoñales

Pasó septiembre indolente. Voló octubre como si nada. Llegó noviembre. Cayó el otoño. Nuevos colores. Huele a castaña asada. Los monstruos de Halloween han vuelto a ganar a los santos. Las luces de Navidad ya están instaladas. Tic tac tic tac. No hay tiempo. Corremos. Como el conejo de Alicia. Producimos. Hacemos. Tenemos. No se si somos. Pero todo lo contamos. Agujeros negros. Vidas rosas. Nuevas guerras en el horizonte. Más sangre y más muerte. Lloramos, pero sólo un rato. Realidades invisibles.  Ya no las vemos. Aunque no estén tan lejos.  Burbujas. Nos hacemos bicho bola. La anestesia ha hecho efecto. No sentimos ni padecemos. Se vende España y no reaccionamos.  Palabras huecas. Lugares comunes. Eufemismos.  Falsos líderes. Delirios de poder y grandeza. Jugar al olvido.  Desmemoria.  Héroes anónimos. Brazos que acogen. Hombros sobre los que llorar. Los que siempre están y no presumen.  Andar de puntillas o chapotear en cada charco. Nadar sin ...

De procrastinar y otras lindezas

La primera vez que oí la palabra procrastinar pensé que se trataba de algún tipo de delito. Quizá una modalidad de asesinato con alevosía que en mi época no contemplaba el código penal. Luego me enteré de su significado y me extrañó no haberla escuchado nunca antes. Pero así son las palabras. De repente algunas se ponen de moda y otras caen en desuso. Procrastinar existe desde hace muchos años, de hecho, proviene del latín, pero antes nadie la usaba. Si a un señor de 80 años le hablas de procrastinar dudo mucho que te entienda. Lo mismo pasa con la famosa resiliencia, una palabra que se ha vuelto muy cansina. A la gente se le llena la boca con eso de que hay que ser resiliente. Me pregunto qué éramos antes y cómo sobrevivíamos, siendo simplemente resistentes. Ahora tienes que ser resiliente y por supuesto holístico, otra palabra de moda. Todo hoy es holístico. La vida hay que abordarla de manera  holística. Las estrategias son holísticas. Como lo son los planteamientos, los enfoque...

Septiembre, ay septiembre....

Ayer sacudí mi bolsa de la playa y cayó una caracola, último vestigio de agosto. Carpetazo final a las vacaciones. Bienvenido septiembre. En septiembre declina el verano y se presume el otoño. Se acortan los días y llegan las lluvias. Hay a quien le encanta septiembre, hay gente para todo. Yo llego a septiembre agotada, perezosa. Lejos de cargar pilas en agosto, creo que es el mes en el que acabo de gastarlas del todo. En septiembre necesito un chute extra de energía. Septiembre es el mes de la cuesta, es un mes que requiere mucho esfuerzo. En septiembre toca aterrizar, retomar rutinas,  regresar a la “normalidad”, recuperar costumbres y ritmos. Cuesta madrugar, trabajar, cuesta la vuelta al cole, cuesta renunciar a la siesta, cuesta volver al orden, o al caos, depende como se mire. Septiembre tiene mucho en común con febrero, es un mes efímero, que intentas sortear como puedes, es el mes que quieres que sea agosto y que casi sin darte cuenta se convierte en octubre.  También ...

La vida en sobras

Hay un tema aparentemente banal que siempre me intriga: quién se come las sobras en cada casa. Cuando yo era pequeña era mi madre la que se las comía. Otras veces las convertía en algo que nada tenía que ver con la naturaleza originaria de la sobra. Mi madre siempre ha sido una especialista en disfrazar las sobras.Una vez convirtió unas sobras de pollo en sardina escabechada. Ignoro cómo lo hizo.  Las sobras tienen personalidad propia. Hay sobras emocionantes, que descubres  de manera inesperada y te alegran el dia. Otras son infinitas, nunca se acaban y les coges manía. A algunas les crece pelo y terminan mustias en la basura. Hay sobras atractivas, por las que la gente se pelea, y sobras cotidianas, que nadie quiere. También hay sobras que desaparecen por arte de magia y nadie reconoce haberse comido. Los más ahorradores siempre se comen las sobras. Los más vagos también. Los más creativos las transforman en cualquier cosa. La gestión de las sobras requiere un asombroso desp...

Almohadas

 Llevo un tiempo sin inspiración. El tema me tenía preocupada. Un amigo escritor me propuso un truco: elegir al azar  un objeto cotidiano y escribir sobre él, sin un fin concreto, improvisando. Y eso he hecho.  He mirado a mi alrededor y he elegido mi almohada. Podía haber elegido un gorro de ducha, un felpudo o un calzador, pero he elegido una almohada. Curiosamente, lo primero que me viene a la cabeza son las mil y una noches. Creo que mas allá de la vinculación evidente que no hace falta explicar, debe influirme el origen árabe de la palabra.  Hace poco me contaban que en algunos hoteles de lujo existe el puesto de probador de almohadas. Debe ser gente que  no duerme mucho porque se pasan la noche pidiendo que les cambien de almohada. Las almohadas antes se compartían. Las camas de matrimonio tenían una única almohada con independencia del número de moradores. Eran almohadas muy largas que era difícil meter en su funda. Se tardaba el doble en cambiar las sába...

Viaje a Senegal

Recién llegada de Senegal.  Es muy difícil resumir en palabras tantas emociones. Vuelvo a Madrid llena de recuerdos, con el corazón cargado de sentimientos y con miles de "momentos retina", imágenes que quedarán grababas para siempre. En wolof, la lengua más hablada de Senegal, teranga significa hospitalidad. Teranga es una de las palabras que mejor definen este viaje. Senegal y su gente nos han hecho sentirnos "en casa".   Los senegaleses son gente amable, hospitalaria, que acogen al extranjero como a un amigo, que te reciben con cariño y  que se esfuerzan para que te sientas a gusto. Y así es como nos hemos sentido. Tafa, nuestro acompañante  senegalés durante todo el viaje, ha tenido mucho que ver en ello. Gracias a él hemos conocido mejor Senegal, su cultura y sus costumbres.  "Aquí matamos el tiempo, a diferencia de vosotros que el tiempo os mata” nos dijo un día. Y cuanta razón tiene. Viajar siempre es descubrir y en este viaje hemos descubierto mucha...