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Locas plataformas

Vivimos en el mundo de las plataformas. Hasta hace poco nadie sabía muy bien qué era eso  y ahora resulta que son lo más.  Nos rodean, nos acechan, nos absorben, nos arrollan, nos aturden. Voy a mi banco y me dicen que se ha convertido en una plataforma de servicios financieros.  Las tiendas son plataformas comerciales.  Los colegios son plataformas educativas.  Las teleoperadoras son plataformas tecnológicas. Los periódicos son platafornas de medios. Las agencias de viaje, plataformas turísticas. Las ongs, plataformas  de crowdfunding..Toma ya!! Miedo me da bajar a la panadería y que se haya convertido en una plataforma panificadora, que el restaurante de la esquina sea ahora un plataforma de hostelería y  la peluquería, una plataforma de servicios estéticos. Espero que al menos el chino de la esquina permanezca fiel a su esencia . Y  por supuesto, todas las plataformas son  superdigitales, virtuales, innovadoras, transformadoras y ...

El loco mundo de las decisiones

A veces me asusta pensar cómo una decisión aparentemente banal puede cambiar el rumbo de una vida. Es mejor no pensarlo mucho porque hacerlo puede conducirte a no querer decidir y la vida es decisión continua. No decidir es no avanzar. Es detenerse.  En cualquier caso, qué dificil es el mundo de las decisiones y qué formas tan distintas tenemos cada uno a la hora de elegir entre varias disyuntivas. Hasta  me atrevería incluso a establecer categorías de personas en función de su manera de decidir. Una categoría serían los plastas.  Los que le dan mil vueltas a todo por muy tonto que sea. Aquí se encuentran, por ejemplo, los que van a un restaurante y  dudan con cada plato, preguntan mil veces al camarero y encuestan al resto de comensales. O los que en una tienda se lo prueban todo, se miran y remiran, se vuelven a probar lo que ya se habían probado, preguntan por la composición... y luego no compran nada porque necesitan pensarlo aún más. Tambien están lo...

Emociones transparentes

Mientras en Europa  nos estamos volviendo locos con el uso de los datos personales, hoy leo que en China han inventado un sistema para medir las emociones. Varias empresas lo están utilizando ya para controlar el estado de ánimo de sus empleados y aumentar su capacidad de rendimiento y de paso, los beneficios de la empresa. Al parecer, se trata de analizar las ondas cerebrales para vincular los ritmos y tiempos de trabajo y descanso. Así dicho queda muy  bonito. Te pones tu casquito y cuando detectan que estás cansado te permiten echar una cabezadita. Por el contrario, como te pillen de subidón energético te puedes preparar porque no te dejan ni levantarte de la silla. Así en frío no me gusta nada eso de ser transparente emocionalmente hablando. Prefiero seguir siendo la única  dueña de mis emociones y expresarlas cuando quiera y como quiera. Además, si ese invento es capaz de leer sensaciones quién dice que no será también capaz de leer tus pensamientos. Menudo pe...

Virtual pink

Esta mañana, un amigo sincero, al hilo de mi último post viajero me criticaba, con cariño, mi manera superlativa de hablar. Según él, para mí todo es genial espectacular, ideal, precioso, maravilloso.. Le dí la razón. Sí, soy así, qué le voy a hacer. Tiendo al optimismo y suelo ver lo bueno de la vida. Cuando algo me gusta, me suele encantar, cuando me lo paso bien, me lo paso genial y si algo es bonito, para mí es ideal. Hay veces que exagero lo reconozco pero la mayoría de las veces, lo siento tal cual. Mis expresiones son tan superlativas como lo suelen ser mis emociones. Las expresiones se pueden controlar y modular pero las emociones es más difícil. Cada uno siente y se emociona a su manera. La cosa es que el comentario de mi amigo me ha hecho reflexionar sobre lo que está ocurriendo últimamente a través de la redes sociales. La gente parece vivir un mundo color de rosa. Un mundo en el que todos son  guapos y estilosos, hacen viajes maravillosos, comen y cenan en sitios de...

Viaje a la Alsacia

Hoy toca post viajero! Hace unos días visitamos una región de Francia maravillosa, la Alsacia. Desde Madrid volamos a Basilea, un aeropuerto transfronterizo, en el que dependiendo de la puerta por la que salgas, estás en Francia, en Alemania o en Suiza.   A mis hijos les encantó eso de pisar en 1 minuto tres países!. En Basilea alquilamos un coche y de allí rumbo a Colmar, el pueblo que nos ha servido de base para nuestro recorrido por la preciosa Alsacia. Colmar es un pueblo encantador, donde no puedes parar de hacer fotos, uno de los más visitados de la zona.   Calles empedradas, coloridas casas de madera, tiendas ideales, preciosa catedral, pastelerías de morirte, y la zona más bonita, la Petite Venise, absolutamente pintoresca, con sus canales y sus barquitos. En Alsacia hay muchos pueblos que recorrer, todos preciosos y rodeados de viñedos. Las carreteras  que los unen también son muy bonitas, y como fondo, la cordillera de los Vosgos, ...

Los tsunamis de la vida

Tras un fin de semana cargado de emociones y con la sensibilidad a flor de piel, me ha dado por preguntarme si todos los corazones serán capaces de resistir un tsunami. Un tsunami de los gordos. No hablo de una ola grande, de las que te dan un revolcón. De esas es relativamente fácil levantarse. Al hacerlo puedes volver a caerte, una y dos veces, pero al final logras recuperar el equilibrio, la normalidad y hasta la calma. Me  refiero a un auténtico tsunami, de los que arrasan tu vida, y se llevan todo por delante, sin piedad. Un tsunami devastador, de los que arrancan de raíz todo lo que encuentran a su paso. Algunos tsunamis se intuyen, van avisando. Te llegan alertas e intentas prepararte. Hasta llegas a pensar que de verdad estás preparado y que serás capaz de afrontarlo. Pero cuando llegan, su intensidad y magnitud nunca se corresponden con lo previsto, así que terminan causando muchos más estragos de los calculados.  Y terminan derribando hasta el más sólido refugio....

Son rumores, son rumores....

Llevo días dando vueltas al tema de la reputación. Qué difícil es construirla y qué fácil destruirla. Me llama la atención, por ejemplo,  lo que está pasando con las ONG. La gran mayoría son estupendas, serias, comprometidas y cada vez más profesionales. Pero de repente surge un problema en una de ellas y la reputación de muchas se viene abajo. Que si no hay que fiarse, que si el dinero se pierde en el camino, que si no llega a sus destinatarios, que si todos iguales…. A los bancos les ha pasado lo mismo estos últimos años. Algunos lo hicieron fatal, está claro, pero de ahí a machacarlos a todos for ever and ever … no me parece justo! O a los políticos, muchos con enorme vocación de servicio público, pero con mala reputación por culpa de unos pocos... Pero lo que más me da que pensar es la reputación individual, eso que ahora se llama la “marca personal”. Todos a lo largo de nuestra vida, con nuestros actos (y omisiones), vamos construyendo la   imagen que proyec...

Cuando la procesión va por dentro

Una amiga, inteligente y aguda como ella sola, esta Semana Santa me preguntaba si acaso sabía yo cuando salía la procesión que va por dentro. La pregunta, que de primeras me hizo reir, tiene en el fondo mucha miga. Porque... que tire la primera piedra quien no lleva dentro alguna procesión "personal e intransferible" como los billetes de avión. De esas procesiones que no se ven desde el balcón porque pocas veces o casi nunca salen a relucir. Procesiones secretas, clandestinas, que muchas veces prácticamente ni se intuyen, pero que no por ello dejan de existir. Me refiero a esas procesiones que se esconden tras un indiferencia simulada, tras una falsa sonrisa o una forzada carcajada, tras una hipocresía demasiadas veces ensayada. Algunas procesiones son menores, cotidianas, pero de tanto acumularse cada vez van pesando mas y llega un  momento que ya no hay quien las aguante dentro y provocan explosiones en los momentos mas insospechados. Hay otras procesion...

Pequeñas situaciones muy enervantes

Me encantan los hoteles. Me encantan las camas “Queen size”, el desayuno, el servicio de habitaciones, los sets de baño, las zapatillas y por supuesto, los albornoces. Pero hay cosas de los hoteles que me enervan. Por ejemplo, no entiendo por qué en algunas habitaciones cuando te vas a acostar tienes que  apagar, una a una, 50 lamparitas. Y cuando logras apagárlas todas siempre hay un piloto  rojo en la tele que no te deja dormir.  Tampoco puedo con la manía esa de poner ascensores complicadísimos en los que no sabes qué hacer para marcar tu piso. Se trata de simplificar las cosas al cliente, no de complicarlas digo yo. Los aeropuertos también me gustan. Unos que van. Otros que vienen. Gente anónima que se cruza en tu vida y a la que  no volverás a ver jamás. Pero llevo fatal lo de abrir la maleta, separar los líquidos, quitarte los zapatos, el cinturón, la chaqueta, el collar, los pendientes, el reloj y ni se sabe cuántas cosas más.  En los restaur...

De melones, pollos hormonados y bolsas reciclables

No quiero resultar antigua ni parecer la prima de Rajoy pero esto del cambio climático me tiene loca. Ya no sé si aún se estila o no lo del calentamiento global, hace tiempo que no oigo hablar del tema. Será seguramente por este frío tremendo que nos invade, que hace que lo del calentamiento lo veamos casi casi como pura utopía. Ya sé que estamos aún en invierno, pero, caramba, qué frío y qué lluvia!!. Esto ya no hay quien lo aguante. Este clima me tiene desconcertada. Como desconcertada me quedo cada vez que veo a mi compañera Marta comerse un melón en pleno mes de marzo. No sé, uno piensa en melón y piensa en veranito, calor, siesta... mes de agosto. Pero un melón en marzo, así, a pelo, me parece cosa rara. Me desubica. Ya sé que hace tiempo que el calendario de las frutas no es lo que era y que ahora con un buen chute de química tienes la fruta que te plazca en cualquier mes del año. Pero no deja de sorprenderme el tema. Lo del chute químico está al orden del día. Si no, que s...