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Benditos antiguos despertares

 ¿Quién se quejaba de los despertares diarios de  nuestra antigua cotidianeidad? Quién??  !!! Y los encontrábamos estresantes.....!!!  Qué inocencia la  nuestra!! No sabíamos la que se nos venía encima. Ay, cómo echamos de menos aquellas mañanas monótonas y aburridas en las que todo se reducía a apagar el despertador cada día a la misma hora, preparar el desayuno para todos a la vez y tener listas las mochilas de deporte siguiendo el calendario pegado en la nevera, de aplicación todos las semanas del año, a excepción de vacaciones y festivos. Ahora sí que no hay quién se aclare.  Un niño va al colegio los lunes y los viernes. Los martes y los jueves se queda en casa. El otro niño es justo al contrario, los lunes y miércoles se conecta on line. El  lunes con horario fijo pero que alterna por semanas. El miércoles combina videos tutoriales sobre ecuaciones y polinomios con vídeos sobre cómo hacer la voltereta lateral, porque su profesora de educación f...

Alerta sobre el uso de mascarillas

En los últimos meses y ante un uso intensivo de las mascarillas, se están observando una serie de efectos secundarios sobre los que es necesario alertar a la población: Mujeres barbudas . Informes recientes constatan que las mascarillas crean un efecto invernadero propicio para el crecimiento del vello.  Como consecuencia, muchas mujeres ven con asombro cómo su barbilla poco a poco se va poblando de pelo. Confiadas en que la mascarilla los tapa, van dejándolos crecer hasta que un día descubren que su barba es más larga que la de su marido. En algunas poblaciones se han creado ya asociaciones de mujeres barbudas que lejos de sentirse incómodas reclaman el derecho de, también en este ámbito, ser iguales que los hombres Orejas de soplillo.   A medida que pasan los meses se constata una tendencia creciente en el despegue de las orejas. En el caso de que el número de personas con este despegue prominente de los “cartílagos orejeros”  siga aumentando se prevé una necesaria adap...

Babia

Me encanta pensar en la cantidad de lugares imaginarios que pueblan nuestro lenguaje. Muchos de ellos me resultan tremendamente evocadores y me entran muchas ganas de visitarlos.  Uno de ellos es Babia. Desde que era pequeña me pregunto si algún  día despertaré de verdad alli. Conozco a cantidad de gente que ha estado. Algunos pasan largas temporadas. No hay quién les haga volver. Otros van y vienen con una facilidad pasmosa. Otros en cambio nunca jamás lo han visitado. Yo me imagino Babia como un lugar muy bucólico, muy verde y frondoso, con árboles colgantes, murallas y grandes arcos. Parece ser que lo asocio con Babilonia o algo así.  Pensar que estoy en Babia me provoca a la vez sensación de paz, de tranquilidad.  Debe ser maravilloso poder desplazarte a Babia cuando te plazca. Una especie de superpoder infravalorado. Evocadora me resulta también la Conchinchina.  La Conchinchina debe estar muy muy lejos. Un lugar muy exótico. De esos que llegas y ya te qu...

De atuendos y demás

¡Que daño ha hecho Decathlon al turismo español!.  Me pregunto yo hasta qué punto es necesario que la gente para visitar un pueblo y pasear por sus calles se vista como si fuese a escalar el mismísimo Kilimanjaro. No lo entiendo. Me dice un amigo que es " en aras" de la comodidad. Pues sigo sin entenderlo.  Según eso, a este paso salimos directamente en pijama y  zapatillas de estar en casa. Tan cómodos todos, oye.   Mi combinación favorita es el escalador de montañas hooligan del Barça, que es el que se planta el pantalón Quechua pero combinado con la  camiseta de Messi, que menos que no se ha ido por cierto porque a ver que hacían ahora con tanta camiseta.  Eso sí,  si la camiseta futbolera la combinas directamente con el pantalón pirata a media pierna, ya llevas atuendo para todo el día, hasta para ir a cenar te sirve. El tema me tiene asombrada.  Y por supuesto, que no falten los tatuajes hasta en el rincón más recóndito de tu cuerpo serr...

Regreso al pasado

Quizá es que me estoy volviendo “vieja” o quizá es que esto del coronavirus y la “nueva normalidad”, que de normal no tiene nada, por cierto, me está afectando más de la cuenta, pero de un tiempo a esta parte siento nostalgia del pasado. Así, tal cual. Echo de menos cosas que “literalmente”, como dice mi hija Celia, han desaparecido.   Por ejemplo, echo de menos recibir cartas, claro que debo reconocer que tampoco las escribo. Recuerdo que cuando era pequeña allá donde iba compraba siempre postales y escribía a mis “clásicos”: a mis padres, si no viajaba con ellos, a mis abuelos, a mis mejores amigas, a mi tía Ana.. Hace poco releí alguna y me emocioné, porque por un momento me sentí aquella María de 9 o 10 años a la que le encantaba compartir con los demás lo bien que se lo pasaba. Supongo que es lo que hacemos ahora con las redes sociales, pero lo siento, no tiene nada que ver. Quién no se acuerda de la sensación de pegar el sello así “chupadillo” o de aquellos sobres de papel ...

Reflexiones

Hace unos días tuve una conversación muy interesante con un señor de 92 años lleno de sabiduría y vitalidad. Me maravilló su actitud y le pregunté cuál era el secreto de su éxito. Sin dudarlo ni un segundo me contestó: "no dejes nunca que nadie te quite tus ganas  de vivir y tu paz de espíritu". Este segundo ingrediente es muy  difícil de conseguir , le dije. ¿Cómo hago para conseguir esa paz? "Dedica un tiempo cada día a meditar, a reflexionar, a rezar, si eres creyente. Conecta desde tu interior con  el universo, piensa dónde estás y hacia dónde vas" me contestó.  Ayer en la playa mirando al mar, sola, intenté hacerlo, como lo he hecho muchas veces a lo largo de mi vida, pero qué difícil es hacerlo de verdad. Conectar desde lo más profundo con lo más eterno. Reflexionar con paz, con serenidad. Conseguir aislarte, evadirte. Casi nunca lo consigo. Siempre acabo pensando en otra cosa. Me salgo del túnel. Avanzo, avanzo y de repente, una voltereta y ya estoy fuera....

Mascarillas y chascarrillos

Quién nos iba a decir que una simple prenda como la mascarilla iba a tener tanta importancia en nuestra vida. Es curioso fijarte en la cantidad de nuevas situaciones que está creando su simple uso. El otro día, por ejemplo, abrí la puerta al frutero y me sorprendió lo guapo que era.  ¿Cómo no me había yo fijado antes? Luego caí en la cuenta de que tenía unos ojos preciosos.Debe tener nariz fea y dientes feos y como ahora no se le ven, pues resulta de lo más apuesto el señor frutero de ojos verdes. Curiosos son también algunos efectos de la mascarilla. Por ejemplo, yo cuando me la pongo, ni oigo ni veo. De verdad. Y es muy peligroso, claro. El otro día de hecho casi me mato en las escaleras mecánicas de Mercadona por culpa de la mascarilla. También tiene cosas buenas. Por ejemplo, hay quien ha dejado de morderse las uñas o lo que aún es mejor, de comerse los mocos. O al menos ya solo lo hacen en la intimidad de sus casas, lo cual se agradece. También se ahorra en barra de labios...

Deconstrucción

Ayer salí a cenar y pedí tortilla de patata "deconstruida".  Cuando llegó la copa ( sí, venía servida en copa!) me dio por pensar si la habrían hecho así, "deconstruida" desde el origen, o si la habrían construido para deconstruirla después.  Construir para luego deconstruir no se entiende bien, la verdad. Ni en la tortilla ni casi en ningún orden de la vida. Con lo difícil que es construir que fácil es, sin embargo, deconstruir, o directamente destruir que es como se ha llamado siempre ( aunque, ojo, no es lo mismo, que lo he buscado en el diccionario!!).  Me vienen a la cabeza muchas cosas que requieren un proceso largo de construcción y sin embargo, pueden destruirse de un plumazo, cual castillo de arena. La familia, por ejemplo. No basta casarse y tener hijos, hay que "currárselo", hay que querer, ceder, renunciar, sacrificarse, desvelarse, hacer hogar, compartir alegrías, tristezas, valores, costumbres,  enseñar, aprender, acumular recuerdos, convivir...

Mi otro yo ( o el síndrome del ermitaño)

Hoy he vuelto a la oficina y mi sensación es de nostalgia. Añoro el confinamiento, el de los primeros momentos, el confinamiento en su estado más puro. No me refiero a este estado intermedio e indefinido  en el que nos encontramos ahora en el que uno no sabe bien a qué atenerse, porque lo mismo te sientes libre que transgresora, prudente que atrevida, responsable que timorata. Lo que yo echo de menos es tenerme que quedar en casa por obligación. Asi,categóricamente. En estos meses, al más puro estilo freudiano, he descubierto un "yo", que no conocía antes de mi misma. Un yo casero, tranquilo, paciente, acomodaticio, obedediente, reposado, prudente, natural, comprensivo, hasta un punto introvertido. Un yo que me ha encantado descubrir, que seguramente estaba latente, agazapago desde hace años tras mi yo más social sin atreverse ni siquiera a asomarse. Y ahora tengo miedo a que ese yo vuelva a desaparecer.   Porque ese yo, aunque cueste creerlo, era un yo libre, sin atadu...

Los Gallifantes del Covid

Hoy he  entrevistado a un niño al más puro estilo “gallifante”, aquel concurso que había en televisión hace años en el que Javier Sardá pedía a unos niños que le explicaran el significado de algunas palabras. Me encantaba escuchar las  ingeniosas definiciones que se les ocurrían. El juego consistía en que los concursantes adivinasen de qué palabra se trataba a partir de la definición. A veces era realmente imposible. En mi caso, le he preguntado al niño por algunas de las palabras más comunes y frecuentes durante estos últimos meses.  El niño ha resultado ser bastante listo. Comparto algunas de sus respuestas: Pandemia .  Sitio donde se hace pan . Me ha encantado la definición. Alejada de la realidad, aunque no tanto. Después de todo, una de las consecuencias, no sé si directas o indirectas de la pandemia, ha sido la cantidad de gente que se ha dedicado durante el confinamiento a hacer pan, y en general repostería. De hecho, en varias ocasiones me ha resultado imposi...