Había una vez un país pequeño bordeado por el mar Mediterráneo donde el sol era costumbre. Un país donde las sábanas se secaban en la azotea, los niños comían helados todo el año, las camisas eran siempre de manga corta y la gente se reunía en la calle.
Pero un año, sin previo aviso, empezó a llover. Al principio era una lluvia tímida, que fue bienvenida. La gente estrenaba paraguas, los niños chapoteaban en los charcos, y los campos lo agradecían.
Luego la lluvia se volvió insistente. Día tras día. Noche tras noche. Una cortina espesa que no se retiraba nunca. Los ríos comenzaron a desbordarse y las calles se inundaron. El cielo era una sábana gris que nadie sabía cómo tender.
La gente empezó a marchitarse. Caminaban encorvados, con los hombros húmedos y el ánimo hecho barro. Nadie quería salir a la calle.
Fue entonces cuando un hombre acudió al hospital preocupado por unas grietas en su piel. El dermatólogo le recetó una pomada.
Poco a poco los casos se multiplicaron. Cada vez acudía más gente a los hospitales con la piel agrietada. Una semana después seguía lloviendo y las grietas dieron lugar a las escamas.
Los telediarios dejaron de hablar de geopolítica, guerras y corrupción. El mundo entero miraba atónito a aquel pequeño país en el que no dejaba de llover. Se temía un virus nuevo, una maldición acuática.
Los hospitales colapsaron. Cada vez había más gente con escamas pero también llegaban personas con dolores insoportables en las extremidades. Los huesos parecían querer doblarse. Otros notaban que los labios se afinaban y los ojos se agrandaban.
Los científicos investigaban sin dormir a partir de un dato cada vez más evidente: los únicos que no enfermaban eran quienes no habían salido de casa en semanas. La lluvia no entraba por las puertas cerradas.
Pronto las transformaciones se hicieron irreversibles. Las piernas se fundían en una sola forma poderosa y flexible. Los brazos se aplanaban hasta volverse aletas y las bocas aprendían a abrirse bajo el agua.
Miles de personas comenzaron a lanzarse a las calles inundadas, se deslizaban por los ríos desbordados y se internaban en los mares.
Los niños miraban desde las ventanas cómo sus padres, convertidos en criaturas anfibias, se alejaban río abajo. Lloraban desconsolados, y sus lágrimas engrosaban los caudales que recorrían la ciudad. En otros barrios, familias enteras se transformaban juntas y nadaban unidas como bancos de peces luminosos.
Había quienes se atrincheraban en sus casas, sellando rendijas, intentando resistir. Y otros, cansados de su vida, se lanzaban a la calle con los brazos abiertos. Cuanto más llovía, más peces había.
Presidentes de empresas, ministros, actores de moda…. La lluvia no distinguía de apellidos ni cargos. Todos se transformaban.
Los supervivientes lloraban por los que se iban, pero sus lágrimas también eran lluvia. En pocas semanas casi no quedaban humanos. Las ciudades se convirtieron en arrecifes improvisados. Los semáforos eran faros submarinos. Las plazas, lagunas tranquilas donde los nuevos peces se deslizaban con una felicidad silenciosa.
Al cabo de un mes, la población entera desapareció del mapa.
Dicen que si nadas hoy en cualquier océano del mundo y prestas atención, puedes ver peces que nadan con especial dignidad. Y si te fijas muy bien, algunos parecen llevar en el gesto un recuerdo remoto de lo que era pagar una hipoteca.
Y cuando el sol brilla sobre el agua, algunas de estas criaturas miran hacia arriba y se preguntan si alguien habrá vuelto por fin a tender las sábanas.
¡Feliz semana!

María ,el tío Jesús y yo ya estamos en proceso de transformacion , Chuchi ya tiene bastantes escamas y a mi se me ha puesto ojos de " besugo
ResponderEliminarJaja.. me parto!!! No mr extraña...
EliminarJajaaaa una pesadilla todos convertidos en anfibios 😅.
ResponderEliminarCreo que soy la única persona que está encantada con este último mes de lluvias
Buf
EliminarMaría buenísimo! Mi madre la pobre dice que hasta beber agua le agobia a estas alturas 😂
ResponderEliminarJaja..me encanta el comentario!
EliminarMaría buenísimo! Mi madre la pobre dice que hasta beber agua le agobia a estas alturas 😂
ResponderEliminarMuy bueno Maria
ResponderEliminarGracias°
Eliminar😂😂😂 muy bueno. Me recuerda a la películas la forma del agua y Aquaman
ResponderEliminarJeje
EliminarBella alegoría. Ciertamente, refrescante. Saludos
ResponderEliminarGracias!
EliminarGenial María!!!muy de actualidad 🤣🤣deseando ver el sol ☀️
ResponderEliminarTotal
Eliminar🥴🥴🥴🥴🥴
ResponderEliminarEs genial!! K imaginación María!!!
ResponderEliminarQué bonita historia😍, súper guion para una buena película o argumento para una original novela❤️
ResponderEliminarYo casi hubiera preferido convertirme en sirena😉😘😘
ResponderEliminarFeliz semana!
🧜♀️
Y yo!!
EliminarEs muy bueno 👏👏
ResponderEliminarGracias!!
EliminarMaría!! Soy Cristina. Guau!! Tienes una imaginación poderosa. Has construido un relato magnífico partiendo de un absurdo, o no ¿quién sabe?
ResponderEliminarJeje
EliminarJajajajajjajajjajajajan q bueno. Da igual lo q escribas...siempre das en el clavo! Grande Maria!
ResponderEliminarMil gracias!❤️
EliminarMadre míaaaaa qué angustia!!! Todas las mañanas miro al cielo con la esperanza de ver un sol radiante sin nubes alrededor 🙏
ResponderEliminarNo quiero convertirme en pez!!!
Pues prepárate! Jaja
EliminarEres discípula del mismísimo García Márquez, como me ha gustado este realismo mágico!!! No lo has podido describir mejor, me has metido en la historia , me oica hasta la piel!!!
ResponderEliminarQue imaginación y que capacidad para describir situaciones de manera tan genial👏👏👏👏me ha encantado
ResponderEliminar😂😂😂😂😂 ¡Genial! 🤩 Me encantó tu cuento, ¡es como una película de terror acuático! 🌊 La parte donde la gente se convierte en peces y se lanza al agua es épica 🐠. Me imagino a los políticos transformándose en peces y nadando en el Mediterráneo 😂. Es una crítica mordaz al cambio climático, pero con un toque de humor negro 💀.
ResponderEliminarRuizmo, el tendedero portátil que tenemos dentro de casa ya se ha convertido en uno más en la familia. De hecho, ha tomado más protagonismo que la tele. La Virgen de la Cueva este año está de lo más animada 🌧☂️⛈️🌦☔️
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