Hay nombres que se ponen de moda. Si sucumbes a la moda, cuando vas al parque y llamas a tu hijo, aparecen cinco más. Leonor y Sofía, por ejemplo, están viviendo ahora su momento de gloria, como antes lo tuvieron, supongo, Elena, Cristina o Felipe.
Hay nombres que son como las hombreras: vuelven cuando menos te lo esperas. Me refiero a nombres como Valentina, Casilda, Matilde o Lola. Hubo un tiempo en que desaparecieron, pero hace unos años volvieron. Y otros que tuvieron su época de esplendor pero que han caído en desuso para siempre, como Gertrudis, Eustaquio, Pascuala, Segismundo o Apolonio. Hace años que casi nadie se llama así.
Algunos nombres son aspiracionales, se ponen porque evocan a alguien. Una vez, en una playa de Huelva, una madre llamó a todo pulmón a su hija para que saliera del agua : “¡GRA-CE-KE-LI!”. Lo peor es que el hermano se llamaba Kevin Costner de Jesús, pronunciado al más puro estilo onubense. Menuda pareja. Encarnaban lo más granado de la realeza monegasca y de Hollywood, pero con un toque religioso, eso sí, por si acaso.
Hay quien pone a sus hijas nombres de princesas de Disney. Nombres como Jasmín, Bella oTiana. Pero nadie pone el nombre de la sirenita porque se llamaba Ariel y suena a detergente. Tampoco he conocido a ninguna niña que se llame Frozen.
A otros les da por poner nombres de futbolistas, pero lo peor es que los niños se llaman “Lamine Yamal Pérez”, o “Jude Bellingham González”. Muy propio.
Hay nombres que se heredan de generación en generación, como los dedos largos o los pies planos, y no te queda otra que aguantar.
También hay nombres que nadie quiere. Por ejemplo, nadie llama Judas a su hijo. Y eso que, si lográramos abstraermos de la traición subyacente, hasta podría ser un nombre bonito, a la altura de Mateo o Lucas, tan habituales hoy. En este mismo orden de cosas tampoco abundan los Herodes ni los Caínes. En cambio, sí hay Abeles. Tener gemelos y llamarlos Caín y Abel es tentar a la suerte. Mejor Rómulo y Remo, aunque tampoco acabaron muy bien.
Pasa lo mismo con los nombres de ángeles o arcágeles. Abundan los Gabrieles y Migueles, pero no hay ni un Lucifer. Lo entiendo. Aunque hay gente para todo. Recuerdo que una amiga mía mexicana se llamaba Lucía Fernanda. Cuando queríamos chincharla, la llamábamos Lucifer. Pobre. Aguantó lo que pudo, pero al final se cambió el nombre en la confirmación. No me extraña.
Curiosamente, la excepción es Eva. Eva fue, al fin y al cabo, la gran culpable del pecado original, la mujer por la que todos somos pecadores. Y aún así, hay muchísimas Evas en el mundo. Adanes, en cambio, muchos menos. Quizá sea nombre de hombre blandengue.
Elegir un nombre no es algo baladí. El nombre es una mochila que te acompaña toda la vida. Un nombre te da personalidad. Un nombre genera expectativas. Tu nombre puede marcar tu destino, o cuanto menos, complicarte la infancia.
¡Feliz semana!!

Y en mi lista de novios tengo un Jonathon Kevin, encima chino, y un Matthew Peter ojo
ResponderEliminarPero todos cañones seguro jeje
EliminarQ bueno!!! La GRACEKELI es total
ResponderEliminarTotal
EliminarMuy bueno querida
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarComo siempre buenísimo y hoy me hiciste reir
ResponderEliminarMuchas gracias!!
EliminarMe recuerda a los tres ordenanzas que había en el Banco: Crispín, Ursicio y Primitivo…a lo mejor se vuelven a poner de moda 😂😂😂
ResponderEliminarJaja los 3 nombres no tienen desperdicio!!!
EliminarUn día leí que los nombres de las élites van descendiendo por la escala social. Un, digamos, Edmundo de los años 60 es hijo de un rico y uno de los noventa de alguien con pocos medios
ResponderEliminarEs cierto!
EliminarY no hablas de Pako's, que políticamente correcta :)
ResponderEliminarLo soy!!! 🤪
EliminarMuy bueno María! Lo de Elsa no ha sido fácil, toda la vida corrigiendo cuando decía mi nombre y escribían Elisa! Después de Frozen ya no he tenido problemas. Eso sí, he dirigido un teatro infantil navideño muchos años y algunos niños cuando se olvidaban de mi nombre me llamaban Frozen! 😅 También puedes sacarle punta a según qué nombres y apellidos juntos que son de risa!
ResponderEliminarJaja
EliminarEs verdad María, además como te caiga mal alguien empiezas a aborrecer el nombre, cómo nos condiciona 😂😂😂
ResponderEliminarCierto!
EliminarQué bueno!! En mi cole teniamos una compañera que se llamaba "Feliz Gloria"....
ResponderEliminarEn serio?? Jaja. Nunca lo había oído!!
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