Hay instantes en la vida que son oro puro. Pe ro no lo sabemos porque n o brillan mientras ocurren. No vienen envueltos en música solemne ni hay una voz en off que nos advierta: “ atención, este momento es irrepetible” . Son minutos normales, incluso vulgares. Momentos que se viven inocentemente. Nada en ellos nos ayuda a presentir su valor. Hasta que llega la noticia que lo cambia todo y la vida da un vuelco. Entonces ocurre algo extraño: entre esos minutos y los que vienen después se abre un abismo. Como si dos vidas distintas se sucedieran sin transición. La vida de antes y la vida de después. Lo más desconcertante es que la frontera entre ambas vidas es apenas un instante. Un instante fugaz al que, cuando todo cambia, daríamos cualquier cosa por volver. No para cambiar nada, sólo para volver a estar. Qué bueno sería si esos minutos, que...
Escribo sobre la vida. Reflexiones, pensamientos, ideas que cruzan por mi mente, viajes, anécdotas, aventuras...