Tengo muchas ganas de conocer a Todo el mundo. Llevo años oyendo hablar de él.
Durante muchos años pensé que todo el mundo era una expresión coloquial, una forma de hablar, un recurso lingüístico para generalizar. Pero, últimamente, empiezo a sospechar que Todo el mundo tiene personalidad propia e independiente
Y debe ser, por cierto, una persona fascinante, con una capacidad de trabajo y una energía fuera de lo común. Porque Todo el mundo hace de todo.
Según mis hijos, Todo el mundo sale hasta las tantas sin hora de llegada y tiene el último modelo de iPhone.
Cuando hablo con algunas amigas, me entero de que Todo el mundo se pone bótox y toma magnesio, colágeno y Omega 3. Todo el mundo también hace ayuno intermitente, sigue una dieta sin gluten ni azúcar y tiene entrenador personal.
Por supuesto, Todo el mundo ha ido a un concierto de Bad Bunny, ha visitado Japón, corre maratones y utiliza la IA.
El otro día, un amigo que es muy jefe me dijo que Todo el Mundo concilia demasiado, teletrabaja más de lo que debería y pide constantemente aumentos de sueldo.
Cuando hablo con los insatisfechos, me cuentan que Todo el mundo tiene una casa más grande, un coche mejor y unas vacaciones más exóticas.
Cuando surge las conversaciones sobre el futuro resulta que Todo el Mundo ha invertido en bolsa, compra criptomonedas y tiene planificada su jubilación.
A veces Todo el mundo es bueno, a veces todo El mundo es malo. A veces todo el mundo rie, a veces Todo el mundo llora. A veces Todo el mundo se equivoca, a veces Todo el mundo acierta.
Lo más sorprendente es que Todo el Mundo suele estar siempre de acuerdo con quien habla. Tiene una habilidad camaleónica extraordinaria. Se adapta a cualquier conversación y confirma exactamente aquello que el interlocutor necesita creer.
Todo el mundo empieza a ser un poco como los Reyes Magos o el Ratón Perez, a los que nunca nadie ha visto pero que son capaces de las más increíbles hazañas.
Hay quien dice que los Reyes son los padres. Yo no me lo creo. Hay quien dice que detrás de ese misterioso Todo el mundo se esconden tres amigos, dos compañeros de trabajo, un vecino, una cuñada y uno de TikTok. Tampoco me lo creo.
Yo prefiero seguir imaginándome a Todo el mundo como alguien fuera de serie capaz de todo y no pierdo la esperanza de conocerle algún día.
Porque... después de todo, Todo el mundo conoce a alguien que conoce a Todo el mundo, o no?

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