Esta Navidad he sido testigo de un fenómeno físico sin explicación científica.
El 1 de enero de madrugada la tripa de mi marido empezó a agitarse de una manera muy extraña. La cosa poco a poco fue a más. Aquello parecía el centrifugado de una lavadora. Y de repente, chas, un enorme crujido y la tripa saltó al suelo.
Algo parecido a lo que les pasaba a los gremlins cuando les daban de comer después de medianoche.
El día 2 la tripa tenía vida y personalidad propia. Se sentó a la mesa y comió como uno más. Pidió más salsa y mojó el pan. De postre, se atiborró a polvorones.
A media tarde paseaba por el salón, oronda, orgullosa, rebotando contra los muebles.
-¿De quién es esta tripa?- preguntó alguien. Silencio general. Las tripas, como los regalos horribles en el amigo invisible, no tienen dueño.
El día 3 decidió salir a la calle. La seguí. Y cuál fue mi sorpresa al comprobar que había tripas por todas partes.
Tripas con gorro y bufanda.Tripas navideñas conviviendo con tripas veraniegas, de esas que nadie reclamó en agosto.
Por un momento, me recordaron al Mr. Potato con el que jugábamos de pequeños y me entró la risa.
Algunas tripas andaban con aire chulesco. “Me he comido todo y qué”. Otras parecían avergonzadas y andaban cabizbajas.
Pero nadie las miraba raro. Eso es lo que más me llamó la atención. La normalización.
-Esa no es mía- dijo uno.
-La mía es más pequeña- mintió otro.
Y así, sin responsables que se preocupen de ellas, las tripas han ido poco a poco ocupando los sofás, las calles, los bares, las terrazas, las tiendas... Vayas donde vayas te las encuentras.
Mi marido sigue buscando su tripa por casa. Dice que no puede haberse ido sola y que, además, jamás se perdería el roscón.
Yo, entre tanto, escondo el turrón y retengo a la mía. Imploro para que no siga creciendo. Pero me temo que si esto sigue así tampoco poco podré hacer nada para evitar su emancipación.
Feliz semana!

Jajajajajaaj , también las hay felices como la mía por todo lo que he disfrutado comiendo. Los arrepentimientos los dejo para más adelante, hay tiempo de todo. Ahora a por el roscón!!!
ResponderEliminarJaja.. Las felices siguen creciendo!!!
EliminarMi abdomen también anda perdido por la ciudad!!!
ResponderEliminarla mía es inmensa, redondita y cariñosa
ResponderEliminarJajajajjaja que horror !!!! 🤣🤣🤣🤣🤣la mía la siento pero ni la miro😓
ResponderEliminarJaja siii no podemos retener más las tripas
ResponderEliminarPuf! Crecen aunque no comas! Divertido e imaginativo. Feliz año y felices reyes!!
ResponderEliminarJajajajaja que bueno Maria como siempre nos tienes acostumbrados, la verdad es que estas fiestas Navideñas, tanto para los que conmemoran el nacimiento de Jesus como para los que solo tiene un componente fiestero, se alargan tanto en el tiempo como el que se necesita después para que todo vuelva a su lugar. En mi caso mi tripa después de tanta comilona y bebercio, ha vuelta aliviada a la disciplina de comidas menos copiosas y mas suaves jaja. Con la esperanza de llegar a los Reyes en este estado actual desearos un Muy Feliz Año 2026!!
ResponderEliminar😂😂 Muy divertido! bueno... compesaremos con los buenos propositos. Alegria que no falte y tradicion. Feliz año y Reyes .
ResponderEliminarMaría!! Soy Cristina. ¿Pero de dónde sacas estas ideas? Me troncho! Buenísimo!! Así andamos todos. Yo llevo tres semanas sin pisar el gimnasio y casi sin salir a andar, así que hace dos semanas se rompió mi báscula de baño y cada día pongo una excusa para no comprar una nueva. Qué nos quiten lo bailao!! Felices Reyes
ResponderEliminarEstoy igual q tú cris!! Jaja
EliminarMe parto María 🤣🤣🤣. Pues por mi parte si la mia se independizara me haría un gran favor. Jajaajjj
ResponderEliminarJaja... lo malo es q se reproduce me temo!!
EliminarSe emancipan y crecen en estas fechas. Menos mal que es generalizado y ya se acaban las fiestas...
ResponderEliminar¡¡FELIZ AÑO Y FELICES REYES!!!!
ResponderEliminarTras el roscón podemos intentar bajas esas tripas, jajaja