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¿Agarras o sueltas?

Supongo que es normal que en un momento de la vida tus hijos ya  no te den la mano cuando andas con ellos por la calle. Me da pena porque no hay cosa que más me guste que sentir la mano de mis hijos entre la mía. Pero hay que aceptarlo, se hacen mayores.

No he visto ningún "niño" de 20 años agarradito de la mano de su mamá. Si lo viera, pensaría que le falta un hervor. Quizá sea  normal y la rara sea yo. Quizá es que soy un tanto esquiva. Un día ví a un amigo, muy crecidito ya, sentado en el sofá dando la mano a su madre. Me chocó bastante. Al poco tiempo descubrí que era un enmadrado. 

Claro que pensándolo como madre, qué ilusión me hará si mis hijos con 40 años me cogen la mano. No sé qué les parecerá a sus mujeres.

En realidad yo no soy muy de dar la mano. Nunca voy de la mano con mi marido. Ni siquiera lo hacía cuando éramos novios que es todo tan romántico. 

En cambio, me encanta ver a esos matrimonios mayores que van a todos sitios de la mano. Me parece la cosa más tierna que hay. Recuerdo que una vez en la playa paré a una pareja de ancianos solo para decirles lo mucho que me había emocionado verles pasear agarrados de la mano.  Les encantó que se lo dijera y me contaron su vida y milagros. Llevaban 60 años casados y aún se miraban embelesados el uno al otro. Qué maravilla.

Creo que cuando eres mayor de alguna manera vuelves a sentirte como un niño y agradeces que alguien te agarre la mano.  Manos ajadas y a la vez sabias. Manos muchas veces olvidadas. A menudo un buen apretón de manos vale más que mil palabras. 

En Italia las mujeres van a menudo de la mano. Aquí no es algo habitual. Si ves a dos chicas de la mano enseguida piensas otra cosa.  Creo que si una de mis amigas me da la mano me sentiré incómoda y trataré de escabullirme rápido.

Supongo que para todo hay un  momento en el que toca agarrar, sujetar fuerte, hasta apretar si hace falta, y otro en el que toca soltar, dejar volar, confiar.

A veces es muy difícil saber cuándo soltar de tan agarrados que estamos a algo, incluso a algo que nos hace daño, hasta que nos esclaviza. Otras veces se aprieta con tanta fuerza que se consigue anular al otro. Otras en cambio uno suelta tanto que corre el riesgo de separarse para siempre.  Incluso hay veces que uno quiere agarrarse y no le dejan, como los que se agarran con ahínco a una barca que va llena y  los de dentro le pisan la mano para que se suelte. Triste.

Como siempre en la vida, en el punto medio está la virtud. No es fácil encontrarlo pero creo que merece la pena buscarlo. Entre tanto y por lo que pueda suceder, intentemos seguir agarrados a los que mas queremos y soltemos lastre de tantas cosas absurdas que nos paralizan.

Feliz semana!!

Comentarios

  1. Querida Mery! Yo aún recuerdo la mano de mi madre y de mi padre...y me encanta...yo siempre de la mano. Transmiten mucho. Disfruta el finde!!!

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  2. Creo que con la edad cambias ir de la mano con ir cogido del brazo, que no es tan llamativo. Cuando paseo con mis abuelos siempre me cogen del brazo ;)

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    1. Me ha gustado mucho tu escrito. Un desacuerdo y un consejo aunque no me lo pidas. No estoy de acuerdo en que en el punto medio está la virud y desde luego no siempre, quizá casi nunca. Ya lo dijo Jesucristo, lo templado lo escupo de mi boca. Y ahora el consejo: Dale la mano a tu marido coño!!

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  3. jaja!!! En realidad lo del termino medio es en muchas ocasiones una escapada fácil para el que no se atreve ni a la chicha ni a la limoná! y lo de la mano!! jaja, mi marido me la coge cuando quiere chincharme!!!

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  4. María
    Excelente reflexión pero qué difícil lo del punto medio que dicen que es donde se encuentra la virtud.
    Por de pronto, mientras dure la pandemia “ manos arriba”:)
    Gracias!!!!

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    Respuestas
    1. Jaja!!! Me encanta lo de manos arriba!!!! Ya no hay quien toque!!!! Abrazo Javier!!

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  5. Pues si , Mery ..... yo tampoco soy muy pegajosa.... lo sabes!!!! Y ahora con el bicho menos!!!! Pero me vale una caricia o q me cojan de la cintura u hombro .

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  6. RuizMo una vez más ese DON que tienes hace que nos transportes al pasado. Ay que recuerdos!!! En relación a los hijos se nos hacen mayores, ahora cuando me dan la mano me emociona.
    Y me llena de ternura ver a las personas mayores agarraditas de la mano!!!

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  7. María la mejor reflexión es tu frase “intentemos seguir agarrados a los que mas queremos y soltemos lastre de tantas cosas absurdas que nos paralizan” Besos

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